A modo de pórtico o antesala del congreso sobre la guerra civil que ha anunciado el Ministerio de Cultura para este año, el hispanista Paul Preston y la historiadora Sandra Souto han reunido en el libro 'La guerra civil. Las fotos que hicieron historia' (La Esfera de los Libros) 160 documentos gráficos -algunos inéditos o poco difundidos- que abarcan las mil y una caras de la trágica contienda.
«Hay imágenes a las que yo no sabría ponerle palabras», manifestó Paul Preston, autor de un extenso prólogo titulado '1936-1939. Tres años que desafían el olvido'. «Cada vez estoy más convencido de que aquella guerra fue provocada por un puñado de fanáticos de derechas y de izquierdas que arrastraron con su ira y su odio a todo un país», afirma.
El volumen, editado en gran formato, está dividido en 13 apartados: 'Dos Españas', 'Camino hacia el frente', 'No pasarán', 'El Alcázar resiste', 'En las trincheras', 'Llegan también de otros países', 'Mujeres, mares y soldados', 'La vida continúa en la retaguardia', Por aire tierra y mar', 'Los niños juegan a las guerras', 'Últimas grandes ofensivas', 'Barcelona, del triunfo popular a la caída sin resistencia', 'El sombrío caminar hacia el exilio' y '¿Fin de una guerra fratricida?'.
La documentación de cada una de las instantáneas ha corrido a cargo de Sandra Souto, quien también ha redactado los extensos y clarificadores textos a pie de página. La mayoría de las imágenes fueron tomadas por los grandes nombres del fotoperiodismo de la época; entre ellos Robert Capa, David Seymur, Martín Santos Yubero, Alfonso Sánchez Portela, Louis Deschamps, Juan Guzmán, Kati Horna y Agustí Centelles.
Sin palabras
Entre las fotografías que Preston no añadiría «palabra alguna» por considerarlas «suficientemente elocuentes» se encuentran la de una mujer llorando a su hijo tras un bombardeo (realizada por Agustí Centelles), la de un grupo de niños escenificando un fusilamiento y la de un padre abrazado a su hija tras escuchar la sirena que anuncia un bombardeo. «Los niños, como ocurre en todas las guerras, pagaron inútilmente los errores de los mayores», opina Preston.
Aunque el horror fue la nota predominante en los tres años que duró la contienda, también hubo momentos tranquilos y relativamente relajados. Así lo atestiguan las imágenes de un soldado escribiendo una carta (realizada por Kati Horna) o la de unos barberos cortando el pelo y afeitando a unos soldados.
Para la selección de las fotografías se ha contado, entre otros, con los archivos de la agencia Efe, el Archivo General de la Guerra Civil de Salamanca, los de la CNT y el periódico 'Abc' y el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares. De los extranjeros se ha tenido acceso a los registros de Magnum (Francia), The Ilustrated London News y Hulton-Deutsch Collection (USA), Roger Violet (Francia), TopFoto (Reino Unido), Alinari (Italia), Popperfoto (Reino Unido), Keystone (Francia), AKG (Alemania), Bettman-Corbis (USA), así como a diversas colecciones privadas.