El próximo 27 de enero se cumple un año del hundimiento del túnel de la Línea 5 del metro en el barrio barcelonés de El Carmelo. La catástrofe dejó a 1.276 personas sin hogar y provocó una fuerte trifulca política entre Pasqual Maragall, el Gobierno tripartito y la oposición que estuvo a punto de desembocar en crisis institucional. Un año después, sin embargo, los vecinos se sienten abandonados y creen que los llamamientos a favor de la transparencia y la moralización de la vida pública catalana -salpicada por numerosos escándalos políticos y económicos- se han olvidado. La comisión parlamentaria que se creó para investigar el drama está paralizada. Y todo parece indicar que ni el Ejecutivo catalán ni la oposición nacionalistas tienen interés en conocer qué ocurrió para sacar las oportunas enseñanzas políticas.