La educación y el medio ambienta han sido los dos bloques temáticos que mayores logros han cosechado en la primera fase del Plan Gitano de Siero, un proyecto impulsado por el Ayuntamiento y la Consejería de Vivienda y Bienestar Social del Principado, y desarrollado por la ONG Fundación Emaús. En la tarde de ayer se entregaron los diplomas de las actividades desarrolladas en el último semestre.
El plan se centró en los 140 residentes de la Sierra de Granda, sin duda el foco de mayor marginalidad del concejo de Siero. Y el primer dato positivo fue la implicación de las 36 familias en el proyecto, con una participación activa en los talleres, un gran espíritu de colaboración entre ellos e incluso formulando propuestas.
Uno de los principales éxitos del plan es el incremento de matrículas de jóvenes gitanos en el instituto de Noreña, centro del que dependen. Existe, asimismo, el caso de tres personas adultas que cursan por libre estudios de Secundaria.
En el tema de Primaria, la Fundación Emaús ha mantenido una relación muy estrecha con la dirección del Colegio Público de Granda, que lleva años muy sensibilizada también con el tema de la integración.
Mónica Iglesias, de la Fundación Emaús, expresó también su satisfacción con el resultado de los talleres de medio ambiente. Su objetivo era conseguir un tratamiento y almacenaje adecuado de la chatarra. Los participantes se mostraron muy animados y ahora se está pendiente de que el Ayuntamiento facilite unas parcelas.
La Administración local y el Principado deberán reordenar también la política de vivienda, con casas desocupadas o con vecinos que deseen cambiar de lugar de residencia. Otro logro importante, a juicio de Iglesias, es la apertura a la comunidad. Varios vecinos se han desplazado a otras localidades a participar en actividades y también hubo gente que acudió a la Sierra de Granda a intercambiar experiencias.
La primera fase del plan gitano se ha desarrollado con seis personas de la fundación. En la segunda fase quieren reforzar los temas de educación y medio ambiente, así como el fomento del asociacionismo. «Hemos encontrado una gran receptividad y eso no es fácil», resume Iglesias.