Los ingenieros de Renault llevan tiempo estrujándose los sesos para adaptar el monoplaza de la próxima temporada a la nueva normativa. Dicen que el R26, al igual que todos sus competidores, será menos potente, y quizás, aunque suene a paradoja, menos resistente. Menos potente porque se reducen los cilindros del motor -de 10 a 8- y con ello también la velocidad -aunque apenas unos veinte kilómetros-. Y menos resistente porque los propulsores V8 incrementan de forma sustancial las vibraciones, es decir, el riesgo de rotura de los materiales.