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Martes, 10 de enero de 2006
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Un vigilante mata en Madrid a dos compañeros, hiere a un tercero y luego se suicida
El asesino arrastraba graves trastornos psicológicos, tenía problemas laborales e iba a ser despedido de la empresa Delegación del Gobierno asegura que se trata de un caso de enajenación mental
TRAGEDIA. Un vehículo del Samur, en la puerta de la oficina. / EFE
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Un vigilante de seguridad del Palacio de Telecomunicaciones de Madrid, sede central de Correos, mató ayer a tiros a dos compañeros, hirió a otra guardia jurado y luego, con la misma escopeta de caza, se voló la cabeza. El asesino tenía problemas laborales, estaba de baja y se encontraba en trámites para ser despedido.

Tanto el agresor como los dos vigilantes fallecidos y la herida son empleados de la empresa de seguridad 'Orma Seguridad, Servicios y Control', contratada por las compañías de construcción Dragados y FCC, firmas adjudicatarias de las obras de remodelación que se están llevando a cabo para convertir el palacio en la nueva sede del Ayuntamiento de Madrid.

Los hechos tuvieron lugar pocos minutos después de las seis y cuarto de la tarde, en un pasadizo descubierto que conecta el palacio con otras dependencias oficiales de la calle de Montalbán, justo a la espalda de la céntrica plaza de Cibeles, en el distrito de Retiro.

A esas horas, el agresor, de 35 años, que se encontraba de baja laboral por motivos psicológicos, aparcó su vehículo, un Renault Megane, frente a uno de los accesos secundarios del complejo en obras. Descendió del coche y a pie se dirigió a la garita de entrada, armado con la escopeta y con una canana llena de cartuchos sobre la cintura. Cuando su compañero de guardia, un varón de 49 años, le preguntó a dónde se dirigía, el individuo, sin mediar palabra, le descerrajó un disparo en la cabeza que acabó con su vida de inmediato. La víctima recibió en la cara el impacto de siete postas -grandes perdigones que van dentro de un cartucho- a bocajarro.

Otros dos agentes de seguridad acudieron al pasadizo alertados por los disparos. El primero de ellos, otro hombre, fue alcanzado en el vientre por otros siete balines, uno de los cuales le alcanzó un riñón. El segundo, una mujer de 50 años, recibió seis impactos de proyectiles en el pecho y en el abdomen. Luego, el asesino anduvo unos treinta metros por la zona y terminó por quitarse la vida con la misma escopeta, disparándose en la sien.

«Carnicería»

Cuando los servicios de emergencia y la Policía llegaron al lugar de los hechos se encontraron con «una verdadera carnicería». En el mismo pasadizo, los paramédicos lograron 'reanimar' a los dos heridos, que ya se encontraban en parada cardiorrespiratoria.

El varón, que presentaba heridas «muy graves» fue trasladado de inmediato al Hospital Clínico San Carlos con vida, aunque falleció en la mesa de operaciones al poco de ingresar en el centro médico. La mujer, también con lesiones de carácter «muy grave», fue llevada de inmediato al Hospital Gregorio Marañón para ser atendida por los servicios de urgencia.

El delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, confirmó que el agresor sufría problemas laborales. Según Méndez, se trata de un caso claro de «enajenación mental». El asesino había presentado varias denuncias por supuestos acosos y persecuciones.

Hasta el lugar de los homicidios se desplazaron una docena de ambulancias y coches patrulla del Cuerpo Nacional de Policía, además de la Policía Local. Precisamente, una patrulla de agentes locales localizó en las proximidades del palacio el vehículo del agresor. Una grúa se llevó el Renault Megane al filo de las siete y cuarto de la tarde.



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