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Martes, 10 de enero de 2006
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POLÍTICA
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Rajoy atribuye las palabras del general Mena a la inquietud que causa el 'Estatut'
El líder del PP afirma que declaraciones como las del militar «no pasan porque sí»
GÉNOVA. Rajoy, en la rueda de prensa posterior a la reunión de ayer de la dirección del PP. / EFE
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El líder de la oposición, Mariano Rajoy, fue tajante al desautorizar las declaraciones del teniente general José Mena y, al mismo tiempo, las atribuyó a la «inquietud» que provoca la reforma del Estatuto catalán. Según el número uno del PP, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, está «jugando a la ruleta rusa» con la reforma estatutaria, lo que, a su juicio, causa «incertidumbre» en muchos ciudadanos y está en el origen de las palabras del alto cargo militar.

Rajoy compareció en rueda de prensa tras la primera reunión del año que celebró el comité de dirección de su partido y lo hizo para volver a la carga contra el presidente del Gobierno por las negociaciones que siguen los partidos nacionalistas y el PSOE para alcanzar un acuerdo antes del debate parlamentario del nuevo 'Estatut'. Obligado por la actualidad y la polémica suscitada por las palabras del teniente general Mena en la capitanía de Sevilla, el líder de la oposición culpó de lo sucedido al jefe del Ejecutivo, pero también al ministro de Defensa, José Bono.

Pidió explicaciones a ambos miembros del Gobierno por el comportamiento del alto mando, que reprobó, y argumentó que declaraciones como las de Mena «no pasan porque sí». Por eso, pidió que Bono acuda al Parlamento para explicar lo sucedido y decir «qué hacen él y el presidente del Gobierno para que haya declaraciones como estas que no ocurrían en España desde hace 21 años». Se remontó a la sanción impuesta por el Gobierno al teniente general Fernando de Santiago y Díaz de Mendívil cuando, en 1983, pidió clemencia para los militares juzgados por su participación en el golpe de Estado del 23-F.

Rajoy rechazó los argumentos de quienes reclaman para el alto mando del Ejército de Tierra el derecho a la libertad de expresión y, por el contrario, defendió el cumplimiento de la ley, al tiempo que recordó que la legislación «no les permite a los militares hacer declaraciones como estas». El líder del PP quiso aclarar cualquier equívoco que pudiera haberse producido tras las primeras reacciones de su partido y por eso fue muy tajante al condenar el comportamiento del teniente general. «Esas declaraciones no se debieron hacer, no se pueden hacer y no son propias de un militar», afirmó.

Todo lo cual no le impidió endosar también al Gobierno parte de responsabilidad en lo sucedido y señaló, directamente, a José Bono como la persona que debe ocuparse de que «no ocurran» incidentes como el de Sevilla o el traslado de camareros de Zaragoza a Madrid en un avión militar para servir un ágape en el Cuartel General del Aire. En este sentido, preguntó «qué tipo de control» ejerce el titular de Defensa sobre el Ejército y recordó que «Mena no es un militar normal», puesto que fue nombrado número dos del Ejército de Tierra por el Consejo de Ministros. «Algo debe de estar ocurriendo para que alguien nombrado por el Gobierno haga estas declaraciones», apuntó con toda intención Rajoy, que no cuestionó la sanción impuesta a Mena al considerar que «es la que corresponde».

«Todo el mundo»

El presidente del PP enmarcó las inoportunas palabras del militar en la actual situación de «inquietud», que considera generalizada y atribuye al hecho de que Rodríguez Zapatero «está jugando permanentemente a la ruleta rusa con el estatuto» y gestiona «con enorme frivolidad» la reforma. «Lo dice todo el mundo», indicó y aseguró que la «incertidumbre» que provoca el proceso estatutario afecta a personas de toda condición, de todos los partidos y sectores sociales. Se escandalizó por el hecho de que los nacionalistas catalanes negocien con los socialistas cambios en la propuesta de reforma que ellos mismos aprobaron en el Parlamento catalán y aseguró que lo hacen «en reuniones cuasi secretas», mientras que «el presidente del Gobierno no tiene nada que decir».

«No sabemos qué están pactando», dijo en alusión a las conversaciones sobre el proyecto catalán, y añadió que no tiene información alguna al respecto, cuando «lo normal hubiera sido intentar acordar con los que no estábamos en el acuerdo». Insistió en su oferta al PSOE para negociar la reforma y reiteró que es «antidemocrático echar a media España de los consensos básicos». «Yo estoy dispuesto -repitió -, pero que quede claro que el presidente del Gobierno no quiere».



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