GERARDO ELORRIAGA
Los hombres bailaban agarrados en una película producida por la compañía de Thomas Alva Edison en el año 1885, cuando aún se experimentaba la captura del movimiento mediante el uso de lentes y diversos procedimientos de grabación de la imagen. Algunas fuentes aseguran que fue la primera referencia a la temática gay en la pantalla y, durante muchos años, también la única. La trayectoria de Hollywood no abunda en obras que aborden una orientación sexual distinta de la mayoritaria. De ahí que la historia de amor de dos vaqueros en el corazón de la muy conservadora Wyoming haya supuesto toda una conmoción en la industria cinematográfica estadounidense. Una obra que escapa al circuito independiente y protagonizada por dos actores cotizados ha ganado el León de Oro de Venecia, aspira a un buen puñado de globos de oro' y, posiblemente, a recoger varias estatuillas en la noche de los Oscar. 'Brokeback Mountain' o 'En terreno vedado' ha seducido a la crítica y ha expuesto a la mayoría que la homosexualidad es un fenómeno natural, asimilable por el gran público e, incluso, seductor para la taquilla.
El Club Lector 10 de EL COMERCIO preestrena esta adaptación de un breve relato de la escritora Anne Prouls hoy, a las 22.30 horas, en los cines Yelmo de La Calzada. No será hasta el viernes de la próxima semana cuando llegue a las pantallas comerciales de toda España.
Antes de la película del taiwanés Ang Lee, otras narraciones han convocado a los espectadores en torno a la diversidad sexual. Las obras pioneras, ya en un estilo más convencional, se rodaron en Europa. Se suele mencionar la sueca 'The wings', de Herman Bing en 1916, una adaptación de la novela 'Mikäel' que también dio lugar a una versión a cargo del maestro Carl Theodor Dreyer ocho años después, o a la alemana 'Chicas de uniforme', dirigida por Leontine Sagan en 1931, todo un alegato lésbico y antifascista.
La diferencia da lugar a que se debata sobre las distintas sensibilidades al respecto entre el Viejo Continente y la industria del otro lado del Atlántico. «Existen, pero tampoco podemos olvidar que el cine americano ha sufrido el puritanismo imperante y estrictos códigos de censura sexual», precisa Vicente Molina Foix.
«Allí el desnudo masculino ha sido siempre peligroso, Pedro Almodóvar tiene problemas para salvar las calificaciones necesarias para la exhibición legal y aún hoy mostrar el pecho de Janet Jackson en televisión es capaz de generar polémica. En cualquier caso, conectar la homosexualidad con el mundo más macho por excelencia es todo un atrevimiento, aunque ya lo había planteado Andy Warhol en la minoritaria 'Longsome Cowboys'».
Precedentes en los 50
El escritor, crítico y director es el responsable de una retrospectiva sobre el cine gay en España que se proyectará en el próximo Festival de Cine Gay-Lesbo-Trans de Bilbao, que tendrá lugar entre los días 17 y 22 de este mismo mes. «Me pidieron cintas de los años cuarenta y cincuenta, pero entonces sólo se podían vislumbrar pequeñas sublimaciones tal y como ocurre en la relación entre dos legionarios descrita en 'Harka', una película de guerra».
A su juicio, la producción nacional no ha escapado al estereotipo de la figura encubierta o del 'mariquita' objeto de burla. «Diría que entra en el estilo cómico-vejatorio con tímidos avances hasta llegar a las aportaciones de Eloy de La Iglesia e Imanol Uribe en 'La muerte de Mikel', tal vez con la rara excepción de 'Diferente' de Luis María Delgado en 1961. «Fue uno de los goles más clamorosos que se le encajaron a la censura franquista que no entendió que trataba de un homosexual que no era ni ridículo ni arquetípico».
El régimen de libertades de Estados Unidos tampoco ha impedido la marginación. Tal y como cuenta 'El celuloide oculto', un curioso documental que analiza la representación homosexual en el cine, la escasez empujaba a la búsqueda incesante de cualquier atisbo y a los guionistas a emplear elaboradas metáforas. «Éramos expertos en sugerir cosas sin decir una palabra sobre el tema», reconoce en la cinta el novelista Gore Vidal.
A la trivialización habitual de las primeras décadas del siglo XX, nunca abandonada, le siguió la aparición de caracteres atormentados abocados a la soledad y la tragedia personal, y su posterior prolongación en roles de psicópatas y asesinos, con excepciones como 'Los chicos de la banda' (1970), exposición abierta, divertida e incisiva del pequeño universo gay, contrarrestada, una década después, por 'Cruising'. Este retrato terrorífico del submundo de los clubes gays y las maneras de abordaje erótico generó airadas protestas del colectivo y, probablemente, hizo desistir de cualquier 'salida del armario' a muchos homosexuales reprimidos.
En un mundo con menos reticencias éticas, la escasez actual de películas que abordan estos temas se explica con argumentos de estricta rentabilidad, en opinión del director del Festival de Cine Gay, Roberto Castor. «Se trata de un punto de vista económico», aduce. «Las grandes producciones de cualquier país buscan el beneficio y, a menudo, apuestan por comedias agradables que aspiran a llegar a las masas con una moralina que se reduce al mensaje de que todos hemos de gozar de las mismas oportunidades en la vida. La española 'Reinas' no es mejor que la americana 'In & Out', por ejemplo. Ni interesan a los heterosexuales, que no se sienten identificados con los problemas mencionados, ni a los homosexuales, que las consideran insuficientes».