Hay quien dice que el río Nora ha perdido buena parte de su encanto. Las excursiones que hasta hace pocos años hacían los guajes y no tan guajes a esos lugares medio salvajes, pequeños y acogedores -pese a sus ostentosos aumentativos- como La Curvona, El Praón o El Romanón, han pasado a la historia.
El paseo fluvial del río Nora, un ambicioso proyecto cuyas obras siguen en curso y que construirá una senda para peatones y para bicicletas de montaña a saltos entre ambas márgenes del cauce, constituye un cambio sustancial en la imagen del río a su paso por el municipio.
Deja de lado la faceta silvestre, la posibilidad de pisar 'prau' a pocos metros de la villa, el encanto de la naturaleza en estado más o menos puro (con permiso de la contaminación) y, también, el punto secreto, la condición de lugar donde se hacen cosas que nadie debe saber, que siempre ha tenido esa parte del río.
A cambio, ofrece la posibilidad de dar un largo paseo por un sendero practicable, cómodo y con la ventaja de saltar de un lado a otro sin necesidad de buscar zonas de poco caudal o troncos caídos, como fue siempre costumbre. Nunca llueve a gusto de todos, y estos proyectos siempre cuentan con partidarios y detractores.
Aun contando con que algo se ha perdido, no cabe duda de que el éxito del paseo es ya una realidad. No está terminado de forma definitiva: en el tramo de Pola de Siero falta la importante margen derecha de la zona de El Molín, y el puente peatonal, y el tramo Recuna-Lieres todavía está sin hacer. Sin embargo, el número de usuarios de los tramos abiertos es cada vez mayor.
El éxito de una iniciativa pública de este calado, ya sea un parque, una senda o un equipamiento, se mide por su uso. Otros espacios públicos de la Pola han corrido peor suerte, pero este no. La nueva 'ruta del colesterol', que evita el uso mucho menos atractivo de la pista que discurre paralela a la autovía del Cantábrico, es todo un éxito.
El proyecto, auspiciado por la Confederación Hidrográfica del Norte (CHN) con la participación del Ayuntamiento de Siero y el Principado, se extiende en tres tramos. El primero, a lo largo de dos kilómetros y medio, desde la zona de El Molín hasta Bergueres. El siguiente, de dos kilómetros y medio, entre El Romanón y Recuna. Ambos están muy avanzados, sus obras no tardarán en terminarse, y casi todo el recorrido está ya abierto al público.
El tramo de El Molín cuenta con sendas a ambas márgenes, unidas por un puente para vehículos y una pasarela peatonal. Además, se está construyendo un embarcadero cerca de la actual estación del ferrocarril, para uso de los piragüistas del Club Kayak Siero.
El tramo comprendido entre El Romanón y Recuna incluye seis pasarelas que atravesarán el río de un lado a otro para seguir el trazado del paseo. Además, se están realizando cuatro áreas de descanso en los lugares más emblemáticos.
En cuanto al tramo entre Recuna y Lieres, la CHN, el Principado y el Ayuntamiento de Siero firmaron recientemente un convenio para su financiación y desarrollo. Se trata de la parte más larga de la senda de 4.980 metros de longitud, que incluye la restauración de áreas de interés medioambiental de una superficie en torno a 65.400 metros cuadrados, que se integrarán en el medio fluvial.
Esta última actuación cuenta con un presupuesto de 1,7 millones de euros, que se distribuirá en dos anualidades, costeado en un 75% por la CHN, en un 15% por el Principado y el 15% restante por el Ayuntamiento de Siero.
El paseo del río Nora no tiene el aspecto de un paseo rural sino de ciudad, con sus connotaciones positivas y negativas. Cabe esperar que con el paso de los años un desarrollo feroz como el que hoy domina no acabe con las excelentes vistas de que hoy disfruta.