Había 4.000 personas en un día laborable, lectivo, de uso corriente en el frío invierno que recorre la península, también Jerez, donde la sensación térmica a las nueve de la mañana era de escalofrío. Todos ellos al reclamo del nuevo muecín, el que convoca a la oración de feligreses. Salió Fernando Alonso al circuito andaluz, le quitó el envoltorio al R26, fue mejor que su compañero Fisichella, mejor que casi todos, y su mundo se declaró satisfecho: el coche no le planteó problemas, su pilotaje fue fácil y todos quedaron contentos.