El Gobierno, los socios del tripartito catalán y CiU coincidieron en valorar como un paso trascendente para la aprobación de la reforma estatutaria el acuerdo alcanzado ayer sobre las competencias compartidas entre la Generalitat y el Estado que, en la práctica, rompe el 'blindaje' que pretendía el Ejecutivo de Pasqual Maragall. Este avance, obtenido tras una reunión de cuatro horas en el Congreso, será, sin embargo, insuficiente para cerrar un pacto global antes del 21 de enero, como era la intención socialista para que José Luis Rodríguez Zapatero acudiera ese día a la reunión del comité federal con un arreglo bajo el brazo.