La negociación del nuevo plan de Hunosa comenzará el jueves, en Madrid, con una seria advertencia de la Comisión Europea encima de la mesa. Según ha podido saber EL COMERCIO, el Ejecutivo comunitario ha avisado al Gobierno español de que la situación regional y social de los territorios en que se ubican las explotaciones no se tendrán en cuenta a la hora de decidir su inclusión en la reserva estratégica del carbón.
El mensaje se produce, precisamente, cuando los últimos datos del paro revelan un incremento del desempleo en la cuencas y los sindicatos mineros defienden, en la negociación del plan del carbón 2006-2012, la estabilidad del sector. Argumentan que la industria extractiva debe seguir jugando un papel importante en la actividad económica de Asturias que, además, permitirá ganar tiempo mientras se produce la diversificación en las comarcas mineras.
Sin embargo, la Comisión Europea -que tendrá que dar el visto bueno tanto al nuevo plan de la minería como al de Hunosa- sostiene que sólo «se tendrán en cuenta los criterios sociales y territoriales cuando se apliquen las condiciones para conceder ayudas a la reducción de actividad y cubrir costes excepcionales del proceso de reestructuración».
No es ésta la única precisión que ha hecho el Ejecutivo comunitario, que acaba de emitir el dictamen en el que da su aprobación al plan de Hunosa 2002-2005 tras haberlo investigado durante meses. Según recuerda la Comisión en ese informe, al que ha podido acceder este periódico, el plan preveía la contratación de 550 trabajadores, «un compromiso que la empresa ha incumplido», según denunciaron anteayer los sindicatos mineros, en la constitución de la mesa negociadora del nuevo plan. Las centrales advierten que, durante la vigencia del programa precedente, no se cubrieron 415 plazas de las 550 que figuraban en el programa.
En este aspecto, la Comisión Europea hace una reflexión significativa. Sostiene que, según la información facilitada, «no se ha producido ninguna incorporación en el periodo 2003-2005» y dice que esta circunstancia le «congratula», ya que «se trata de un elemento importante a la hora de evaluar la compatibilidad de las medidas de reestructuración tanto ahora como en el futuro».
Ahora, más ajustes
En este contexto, y tras haber concluido 2005 con una producción de 975.000 toneladas frente a las 1.340.000 previstas en el plan y tener una plantilla de 3.400 trabajadores, inferior a los 4.079 que recogía el documento, la Comisión sostiene que aprueba el plan de HUNOSA 2002-2005 por el «importante esfuerzo de reestructuración» que ha hecho. Ante estas circunstancias, considera que «no sería razonable solicitarle medidas más estrictas» en lo que a ese periodo se refiere. Eso sí, con vistas tanto al nuevo plan de Hunosa 2006-2012 como al programa de acceso a reservas 2006-2010, el Ejecutivo comunitario no parece conformarse con el ajuste de la empresa estatal.
De hecho, advierte al Gobierno español de que «la producción de Hunosa y las posibles subvenciones deberán reducirse sustancialmente durante ese periodo». Incluso, en otro apartado del informe, hace la misma petición, pero en un ámbito más general, solicitando «nuevas medidas de reestructuración», lo que implica reducción de plantilla. Con toda probabilidad, el anuncio no sorprenderá al SOMA ni a la Federación Minerometalúrgica de CC OO, que esperan nuevos ajustes. Ahora bien, ya han advertido de que la regulación «no puede ser de la misma intensidad» y tan sólo «debe suponer un rasguño».