Una empresa valenciana dedicada a la fabricación de productos alimentarios artesanales ha adquirido las instalaciones de la fábrica piloñesa de Goprisa, en la localidad de Villamayor. La intención del nuevo propietario, José Carrasco Fernández, es la de elaborar una nueva línea de productos a base de avellana. «Básicamente se elaborarán turrones y postres elaborados con avellana, aunque también continuaremos fabricando caramelos», explicó.
La nueva factoría se abrirá, si los trámites y permisos se solucionan con premura, a mediados de este mismo año. «Queremos tener en el mercado el turrón de avellana para las próximas Navidades», adelantó. En el momento en el que abran sus puertas, la producción comenzará casi de inmediato, ya que junto a la nave de 700 metros cuadrados, Carrasco ha comprado toda la maquinaria que utilizaba la antigua fábrica de caramelos. «Tenemos la intención de adquirir otra máquina descascarilladora de avellanas para completar el equipamiento y adaptarlo a nuestras necesidades», detalló.
Y es que su intención es la de potenciar las plantaciones de este fruto en Piloña para que sirvan de materia prima para sus productos. «Es una avellana silvestre de alta calidad, por lo que, aunque sea un poco más cara, no existe en ningún otro lugar del mundo», puntualizó el nuevo propietario. La producción de la factoría se basará más en la calidad que en la cantidad y contará, con total seguridad, con un puesto de venta en la propia fábrica.
Si salen adelante las previsiones del empresario, se crearán inicialmente tres puestos de trabajo que luego podrán llegar a seis cuando se abra la tienda al público. «Puntualmente se contratarán también operarios, ya que muchas partes del proceso de producción se hará de forma manual», añadió.
Impulso al sector
La puesta en marcha de esta iniciativa podría suponer un importante impulso para la avellana piloñesa, un sector que, año tras año, pierde fuerza al no haber relevo generacional para los cosecheros ni salida para la producción, lo que hace que muchas de las plantaciones del concejo se queden sin recolectar. Muestra de ello es la presencia de tan sólo 47 vendedores en el Festival de la Avellana del pasado mes de octubre, cuando en 2004 habían acudido al certamen de la capital piloñesa más de un centenar de cosecheros.
Ahora, estos productores podrán tener una salida para su avellana. «Las plantaciones del resto de España están todas enfocadas hacia una gran productividad. Piloña es el único lugar que conozco en el que las avellanas son totalmente silvestres y de una calidad superior, por lo que trataremos de potenciar su valor ecológico», explicó Carrasco.