El radiólogo Manuel Roiz Noriega falleció ayer a los 91 años de edad en Oviedo, la ciudad donde ejerció la medicina durante toda su vida, aunque había nacido en Pimiango, concejo de Rivadedeva.
Fue jefe de Radiología del Hospital Central, cuando era de beneficiencia, y siguió siéndolo cuando pasó a depender de la Administración. Además de trabajar en la sanidad pública, pasó consulta privada en un gabinete de radiología. Durante bastantes años fue miembro y ocupó diversos cargos en la Real Academia de Medicina de Asturias.
Este «maestro de radiólogos», como ayer lo recordó el doctor Ángel García Prieto, destacó, además, por su bondad. Se ganó el sobrenombre de «embajador de los enfermos del Oriente en el Hospital Central» porque ellos y sus familiares acudían a él para pedirle ayuda. En 1999 recibió el homenaje de su pueblo, que le nombró Hijo Predilecto y puso su nombre a una fuente y a una plaza.