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Jueves, 19 de enero de 2006
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 Actualizado: 1.17 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
EL OBJETIVO. Tony Blair, con su hijo Leo, de cinco años, a quien una banda planeó secuestrar. / AP
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Sus gestas vestidos de superhéroes -preferiblemente, de Batman- han dado la vuelta al mundo. La finalidad ha sido siempre llamar la atención para presionar por su causa: facilitar el contacto de padres separados con sus hijos. Su táctica favorita ha sido burlar la seguridad policial y escalar edificios estratégicos de Londres, como el Big Ben, el puente de la Torre y hasta el palacio de Buckingham Palace. Ahora, Padres por la Justicia podría dejar sus disfraces, después de que ayer saliese a la luz que la Policía ha abortado un complot de ex miembros de la organización para secuestrar al hijo menor de Tony Blair.
 
MANUEL ALCÁNTARA
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