Sus gestas vestidos de superhéroes -preferiblemente, de Batman- han dado la vuelta al mundo. La finalidad ha sido siempre llamar la atención para presionar por su causa: facilitar el contacto de padres separados con sus hijos. Su táctica favorita ha sido burlar la seguridad policial y escalar edificios estratégicos de Londres, como el Big Ben, el puente de la Torre y hasta el palacio de Buckingham Palace. Ahora, Padres por la Justicia podría dejar sus disfraces, después de que ayer saliese a la luz que la Policía ha abortado un complot de ex miembros de la organización para secuestrar al hijo menor de Tony Blair.