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Jueves, 19 de enero de 2006
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BALONMANO
 Actualizado: 1.17 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
EN AVILÉS. Juan Muñiz, a la izquierda, y José Antonio García, se saludan delante del Ayuntamiento de Avilés en la semana del derbi de División de Honor B. / RAFA GONZÁLEZ
Balonmano
El polideportivo de La Magdalena estaba a rebosar. La grada, llena y hasta había sillas detrás de los banquillos; también una tarima. Todo era poco para participar del ascenso del Trebol Villa de Avilés a División de Honor. Fue en la temporada 1986-87 y el partido definitivo enfrentaba a los avilesinos contra el San Antonio. Los locales vencieron y ascendieron. A José Antonio García, por aquel entonces responsable técnico de la plantilla junto a Falo Méndez, le costó no estar junto a su hija en el día de su Primera Comunión. Juan Muñiz, que pertenecía a la Atlética, estaba jugando un partido lejos de Avilés en uno de los días más importantes del balonmano asturiano. El sábado estarán frente a frente, en un derbi, el que enfrenta al Grupo OMP con el Naranco, al undécimo contra el decimoquinto clasificado de División de Honor B.
 
Ambición y humildad integran la receta que más repite Juan Carlos Pastor a sus jugadores. El seleccionador de balonmano considera necesaria esta combinación para repetir en el Europeo de Suiza -que comienza el jueves 26 de enero- el éxito logrado hace casi un año en el Mundial. De momento, ha introducido de forma paulatina sus conceptos sobre el balonmano en las tres semanas de dura concentración. Los primeros siete días en Valencia sirvieron para «recordar las cosas», según el técnico vallisoletano. La segunda, que terminó con el Torneo Internacional de Pamplona, estuvo destinada a «afinar. Ahora, estamos matizando la orquesta, aunque todos los principios básicos ya están asumidos por los jugadores», reflexiona Pastor.
 

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