La joven artista gijonesa Lucía Ares podría haber sido compañera de viaje de los 'fauves' (fieras) franceses que ganaron este apodo entre los críticos de arte porque los colores de sus cuadros no reflejaban los colores de la realidad. Mattise, el más afamado de estos pintores, podría haber colocado uno de sus cuadros junto a esta estudiante de Bellas Artes que se vuelca en los colores de cada uno de sus cuadros.
La muestra, que se expone en el centro municipal de El Coto hasta el próximo día 27, se compone de una colección de óleos sobre lienzo en los que se puede descubrir el espíritu viajero y cosmopolita de Lucía Ares. Cuadros que muestran personajes de África, Nueva Orleans, el Mediterráneo, el Nilo, el Sáhara, Rusia, Venecia y lugares más próximos como Cudillero y Gijón.
La joven pintora gijonesa utiliza los colores de tal manera que parecen convertirse en elementos simbólicos y significantes. Los bosques no tienen por qué ser verdes o marrones, ni los cielos azules. Los colores, simplemente, podrían ser estados de ánimo, visiones íntimas de un instante o peripecias artísticas que demuestran la destreza de Ares en el uso de la paleta y la mezcla de las gamas de colores.
En 'La semana negra', se puede ver el lado más oscuro de esta fiesta con su gran noria pintada en un intenso rojo que se esculpe contra el cielo oscuro como el carbón. Este cielo ennegrecido, en el que predominan las manchas de colores oscuros y que parece amenazar con una gran tormenta se repite en obras como 'Reflejos', 'Cudillero' y 'Venecia'.