A Rosindo Marqués Pinto le mataron por la espalda. La autopsia del joven asesinado en La Coría, cuyo cadáver apareció el martes en las obras del enlace de la autovía minera con la ronda Sur, desvela que la persona que le quitó la vida le asestó el primer golpe por detrás. El pico con el que le atacó le produjo un fuerte desgarro justo por encima de la zona lumbar. Cuando cayó al suelo, le propinó otros dos golpes en la cabeza, uno en la frente y otro en la parte superior del cráneo. El informe forense señala que falleció en el mismo lugar donde uno de los operarios de Coprosa, la adjudicataria de los trabajos, le encontró tumbado boca abajo, muy cerca de una caseta de obra y casi oculto por un matorral.
En el escenario del crimen la Policía ha hallado indicios de un robo frustrado. Fuentes cercanas al caso indicaron que un vehículo estacionado en el recinto tenía el maletero abierto. De su interior faltaban varios enseres, entre ellos dos chubasqueros y una novela, que aparecieron a escasa distancia del cuerpo. Un depósito de combustible utilizado por los obreros para repostar también presentaba signos de haber sido manipulado, al igual que la ventana de una caseta en la que habitualmente se guarda material de construcción.
Rosindo Marqués Pinto tenía antecedentes por delitos contra la propiedad. Había sido sorprendido por las fuerzas de seguridad en varias ocasiones cometiendo pequeños hurtos en los que nunca empleó violencia contra las personas.
Sorprendido en la obra
Por esta razón, los investigadores sospechan que el fallecido acudió a La Coría para cometer un hurto. Llegó al lugar de los hechos a pie, lo que podría indicar que su intención no era perpetrar un robo importante, sino llevarse algún objeto que pudiera conseguir de manera sencilla, sin necesidad de causar ningún destrozo. La principal hipótesis de trabajo es que una persona con acceso a la obra sorprendió a Rosindo Marqués cuando se disponía a llevar a cabo sus planes. En principio, se descarta que los hechos se hayan producido por un ajuste de cuentas, pese a que el joven consumía drogas de diseño y tranquilizantes. Como ayer adelantó EL COMERCIO, el pico con el que fue asesinado pertenece a la empresa que realiza los trabajos del enlace.
La herramienta apareció a escasa distancia del cuerpo, ensangrentada. Los investigadores centran sus pesquisas en todas las personas que, por una u otra razón, tienen acceso al recinto, con independencia de su vinculación laboral con la empresa. El arma homicida se guardaba junto con otras herramientas, en una de las casetas que hay en el recinto. La Policía ha interrogado a los obreros, entre ellos a la persona que localizó el cadáver, para tratar de recabar información que contribuya al esclarecimiento del crimen.
Según indicó la familia del fallecido, la última persona que le vio con vida fue su hermano Pedro. Estuvieron juntos el lunes por la tarde. Sobre las ocho se despidieron. Esa noche, Rosindo no fue a dormir a casa de sus padres, en la avenida de los Hermanos Felgueroso, donde residía de forma habitual, pese a que le había dicho a Pedro que se iba a ir a descansar. Desde las ocho de la tarde del lunes hasta las tres de la tarde del martes transcurrieron 19 horas que la Policía trata ahora de reconstruir paso a paso.
Crimen de madrugada
Según pudo saber EL COMERCIO, la Policía sospecha que el joven llevaba varias horas muerto cuando encontraron su cuerpo. El informe forense revela que el crimen pudo producirse entre la noche del lunes y la madrugada del martes. Durante este tiempo, supuestamente, el recinto acotado por la empresa Coprosa para realizar las obras del enlace debería estar vacío, pues los obreros no llegan al tajo hasta primera hora de la mañana.
Por el momento, no hay ningún sospechoso, aunque se cree que es un varón con un carácter extremadamente violento, a juzgar por la brutalidad con la que atacó a la víctima. Es posible que, por esta razón, tenga antecedentes penales.
Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los investigadores es la conservación de las posibles pruebas de cargo recogidas en el lugar de los hechos. La lluvia caída en las horas anteriores y posteriores al asesinato ha convertido todo el recinto de la obra en un auténtico barrizal. Pese a que los agentes de la Policía Científica trataron de aislar todos los elementos valiosos para la investigación, es posible que algunos de ellos resultaran dañados.
Las próximas horas serán decisivas para la resolución del caso, de ahí que los agentes encargados de la investigación estén trabajando contra reloj. Desde que apareció el cuerpo, no han cesado las pesquisas ni las gestiones para tratar de identificar al autor de los hechos. El funeral por Rosindo Marqués Pinto, de 31 años, se oficiará hoy, a las 17 horas, en la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, en El Coto. Su cuerpo será enterrado en el cementerio de Ceares.