Para entrar en el Archivo Municipal de Oviedo hay que subir una estrecha escalera de madera. Se encuentra en la parte más alta de la Casa Consistorial, abuhardillada a trozos. Fumar allí era ya impensable antes de la 'ley antitabaco', porque a la madera se le suman papeles y más papeles. Algunos esperan ser consultados fuera de su estantería; otros permanecen apilados, aguardan su turno para figurar en el registro. Muy pronto existirá otro montón, el de los no archivados.
«Un grave problema de espacio» ha llevado a Ana Herrero, responsable de las dependencias, a remitir un informe al equipo de gobierno. El asunto que le preocupa no puede estar más claro, da título al escrito: 'Edificio para el Archivo Municipal'. En junio de 2003, EL COMERCIO alertó ante la necesidad de ampliar la ubicación actual. Herrero decía entonces que «en dos años», su local se quedaría pequeño.
Acertó en la predicción y el martes anunció que no admitirá más legajos cuando se ocupen los 61 metros libres. Podría pasar muy pronto, porque la archivera calcula que «no se podrá recibir nueva documentación de Licencias a partir de junio de 2006». El espacio no es su mayor preocupación, también le importa el lugar. «Las bibliotecas ocupan buenos sitios porque se ven como espacios abiertos, pero los archivos dan imagen de cerrados», critica Herrero.
Quiere cambiar esa sensación, como se ha hecho en muchas otras capitales del país durante los últimos años. Zaragoza, Granada, Burgos, Valladolid y Alicante son sólo cinco ejemplos que confirman la tendencia. «El archivo es una pieza clave para la ciudad, si no funciona bien, la Administración tampoco», sentencia Herrero.
El palacio que no fue
A sus papeles recurren comunidades de vecinos, letrados en busca de documentación, la propia Abogacía consistorial, investigadores y curiosos. Si Oviedo fuera Valladolid, todas estas personas resolverían sus dudas entre arcos del siglo XVI, dado que el depósito municipal ocupa los terrenos de un conjunto monástico, del que sólo se conserva la desacralizada iglesia de San Agustín.
En Granada, el archivo es desde 1984 un palacio, el de los Córdova, adquirido por cien millones de pesetas a sus dueños. Diez años después, en el 94, Zaragoza estrenó sede documental. Está en pleno centro y en otra casa regia, el palacio de Montemuzo.
Oviedo perdió la oportunidad de acoplarse esa la lista en 2003. El archivo iba a trasladarse al Palacio Municipal de El Vasco, que ya no será ni palacio ni municipal. Antes se dijo que el depósito se ubicaría en la Casona de Doña Urraca, pero el proyecto no cuajó.
La pregunta inevitable ahora es si acogerán Las Pelayas el Archivo Municipal cuando el Histórico Provincial pase a la antigua cárcel. «Que sea 'ex novo' o restaurado da igual, mientras sea funcional», insiste Herrero. Pero matiza: «Una rehabilitación es más lucida, pero más problemática y cara, mientras un edificio nuevo es fácil de distribuir y adecuar».