Se enfrentaban a seis años de prisión cada uno por un delito de tentativa de homicidio contra E. J. A. R ocurrido el 9 de octubre de 2004 en la calle del Marqués de Gastañaga. Finalmente, el Ministerio Fiscal rebajó ayer la petición de condena a un año y seis meses para A. D. D., de 36 años, y J. M. S. F., de 55, al considerarles autores de un delito de lesiones y apreciar el atenuante de alcoholismo crónico en la pareja.
El caso ha quedado visto para sentencia, aunque el juez no modificará la pena solicitada por la acusación pública, que llegó a un acuerdo con los abogados de la defensa, José Antonio Menéndez y María Cristina Lorenzo.
Los imputados se sentaron ayer ante el tribunal de la sección tercera de la Audiencia Provincial. Reconocieron parte de las agresiones, aunque siempre apuntaron a E. J. A. R., de 39 años, como el alentador de la reyerta. Pretendía que A. D. D. «le acompañara para abusar de ella». «Cogió a mi mujer por el culo, y le pegó un cañonazo. ¿Yo qué voy a hacer? Lo que puedo», argumentó ante el juez J. M. S. F.
Según el primer escrito del fiscal, en la pelea, que se produjo «por motivos desconocidos», la pareja «propinó diversos golpes» a la víctima. El hombre se valió de un bastón con punta reforzada en metal y A. D. D., de una navaja de empuñadura de madera y con una hoja de 10 centímetros. El agredido sufrió diversas heridas en el cuello, la espalda y el abdomen y como secuela tiene cicatrices repartidas por el cuerpo. Con todo, el fiscal retiró de la acusación el hecho de que la pareja tuviera intención «de acabar con la vida del tercero», lo que forzó la reducción de solicitud de condena.
«Le dí un pinchazo»
Partiendo de la tesis de los letrados de la defensa de que la propia víctima fue quien originó la pelea al intentar abusar de A. D. D., la acusada reconoció la agresión: «Como quería algo que yo no le quería dar, me pegó y le dí un pinchazo en las nalgas», respondió a preguntas de la Fiscalía. Después admitió haber dado algún otro navajazo más. Por su parte, su pareja negó haber propinado bastonazos a E. J. A. R, y sólo admitió haber «forcejeado con él. No recuerdo haberle dado con el bastón, aunque tenía ganas», dijo.
La vista oral fue breve y los letrados de la defensa -que en todo momento negaron el intento de homicidio y alegaron que sus clientes actuaron en legítima defensa- se mostraron conformes con la calificación del fiscal.
El comienzo del juicio se retrasó 20 minutos, y el ambiente a las puertas de la sala se tornó cuando menos intenso. La presunta víctima esperaba a unos metros de los acusados. Un agente del orden tuvo que silenciar en varias ocasiones a J. M. S. F., quien por sus palabras se mostró más como una víctima que como un imputado.
A. D. D., más calmada que su marido, aceptó rapidamente la rebaja de condena, mientras E. J. A. R. enseñaba alguna de las secuelas por los supuestos pinchazos.