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Viernes, 20 de enero de 2006
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POLÍTICA
AL GRANO
El mito de lo próximo
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EN su visita a Asturias, el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, ha señalado que la nueva Ley de Régimen Local no contemplará el trasvase de competencias educativas y sanitarias de las comunidades autónomas a los ayuntamientos. Es una decisión prudente, ya que la trasferencia de la sanidad del Estado a los gobiernos regionales ha creado multitud de problemas, así que da miedo imaginar lo que pudiera pasar si los ayuntamientos empiezan a gestionar parcelas educativas o sanitarias: todo sería más lento, engorroso y caro. El ministro ha agregado que a los ayuntamientos se les transferirán servicios de proximidad, y puso como ejemplo los servicios sociales.

La famosa proximidad es uno de los mitos que se agitan detrás de todas las discusiones sobre competencias administrativas. Vamos a ver. ¿Por qué la acción social implica una mayor proximidad que la sanitaria? Si preguntamos a los ciudadanos, puestos a tener algo cercano, seguro que apuestan por el médico, el centro de salud y el hospital. El colegio también quieren tenerlo cerca, así que la decisión sobre municipalizar prestaciones sociales, y no hacer lo mismo con los servicios educativos o sanitarios, no puede depender de la proximidad, sino de la complejidad. Por otra parte, no veo que los servicios sociales municipales sean mucho más cercanos que los servicios de salud del Principado. El paciente que es atendido esta mañana en un centro sanitario de Gijón no interpreta que su médico es un profesional que recibe órdenes de Oviedo, sino que es un funcionario tan cercano como el asistente social municipal que trabaja en el extrarradio de la villa de Jovellanos. No hay espacios reservados; sobre una misma ciudad operan las competencias estatales, autonómicas y municipales. Entrar en la lógica de los territorios exclusivos, que atrapan como un imán todo tipo de competencias para una sola administración, es un reflejo del síndrome catalán.

Los ayuntamientos tienen problemas que la nueva ley debe resolver, y tienen que ver sobre todo con su financiación. La economía de los consistorios mejorará concentrando municipios y limitando sus necesidades de gasto. Claro está que ningún enfermo mejora contra su voluntad.



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