El diccionario del fútbol define la palabra regate o 'dribbling' como: «Acción de burlar el acoso de un contrario mientras se avanza con el balón». Y esto, trasladado al diccionario de la moda, podría traducirse como: «Acción de esquivar el acoso de la prensa mientras se avanza imparable en el escalafón».
El que haya tantas parejas de futbolistas y modelos quizá no sea nada casual. Y es que por lo visto tienen mucho en común. Raica Oliveira, la actual novia de Ronaldo, ofreció el jueves en Barcelona todo un recital en el arte de burlar al contrario y sacar balones fuera. Con un repertorio imaginativo y vistoso, digno de una brasileña, fue esquivando las preguntas de la prensa; todas ellas referidas a lo mismo: su espectacular ascensión profesional desde que se ha convertido en la nueva acompañante oficial de Ronaldo.
De nada sirvió preguntarle si su vida ha cambiado mucho en los últimos meses. «Cambió hace seis años, cuando decidí convertirme en modelo», contestaba ella con sonrisa dulce, pero implacable. ¿Admites al menos que tu 'cachet' se ha triplicado desde que conoces a Ronaldo? «Mi 'cachet' va subiendo por lo mucho que trabajo. Soy una modelo reconocida, que ha desfilado para Dolce & Gabbana, Loewe, La Perla... Estoy muy feliz con mi trabajo». ¿Y, también, porque estás enamorada? «Estoy muy contenta con todo en general». Y así hasta el infinito...
Sin moviola
Lo cierto es que Oliveira, mujer con cara de ángel y poderosa retaguardia, vive en Nueva York, con su mamá, y trabaja regularmente en la moda. Pero había desfilado antes en Cibeles y Gaudí sin que nadie reparara en ella. Este año, sin embargo, aparece en la Pasarela Barcelona como flamante madrina de la firma Lancôme, sustituyendo a la cotizadísima Inés Sastre y cobrando una fortuna... Y esa intervención estelar representa además su primera aparición pública en España tras confirmarse su noviazgo con el famoso astro del Madrid. La jugada está clarísima.