La paralización de las obras del tramo Otur-Villapedre empieza a ser la preocupación principal de los habitantes de la franja comprendida entre Otur y Villapedre. Ayer, después de esperar «tres meses» la redacción de un trazado alternativo más alejado hacia el Sur, han alertado de las consecuencias que el retraso en la construcción de este tramo de la autovía del Cantábrico puede suponer para los habitantes de esta zona. «La recta de Otur se convertirá en un embudo», avanza la presidenta de la asociación de vecinos de este núcleo de Valdés, Paloma López, que ha sido la primera persona en dar la voz de alarma. «No queremos ni imaginar lo que sucederá el próximo verano», añade.