Fue fumador, aunque hace más de diez años logró dejarlo. Dice que, en lo personal, fue una de las mejores decisiones de su vida. Ahora, desde la Agencia de Sanidad Ambiental y Consumo de la Consejería de Salud, Juan Llaneza, se ocupa de que la nueva ley de prevención del tabaquismo no acabe cayendo en saco roto. Pero siempre con buen talante.
-¿Se siente como el sargento antinicotina de Asturias?
-Yo, ¿por qué?
-Pues porque su departamento es el encargado de velar por el cumplimiento de la ley sobre el tabaco y de aplicar, por tanto, sanciones.
-El procedimiento sancionador de una ley es, en realidad, el fracaso de la ley. Si tienes que sancionar mucho es porque la gente no te hace caso.
-Pero, ¿tiene ahora mismo inspectores por la calle controlando si se cumple la regulación antitabaco?
-Si para cada ley tenemos que tener una legión de inspectores, el herario público se vería muy resentido. Habría que tener un cuerpo de policía y de inspectores para cada normativa y eso es imposible. La verdad es que no tengo inspectores trabajando 'full time' contra el tabaco, eso es imposible.
-¿Están actuando de oficio?
-No, lo que estamos haciendo es verificar las denuncias que nos llegan y controlando si los locales están debidamente señalizados.
-¿Cuántas demandas se han presentado en lo que va de mes?
-Catorce, pero fueron cursadas por tres ciudadanos.
-¿Y a qué se refieren?
-A espacios de convivencia, como bares, cafeterías, estaciones de transporte y una sala de fiestas.
-¿Qué infracciones denuncian?
-La mayoría se refiere a falta de señalización y de regulación de los espacios para no fumadores.
-¿Quiénes son los denunciados?
-Ese es un dato que la Administración no puede facilitar.
-¿A qué ciudades corresponden?
-A muchas. Nueve de estas denuncias fueron presentadas por una misma persona que se dedicó a recorrer parte de Asturias buscando infracciones.
-¿Acabarán en sanción?
-Primero hay que comprobar los hechos y luego ver qué camino se debe seguir, ya que si al final no hay infracción, como ocurrió con alguna denuncia, se archiva.
-¿Temen una oleada de denuncias?
-Ni más ni menos que con otras leyes. No es de esperar una avalancha de denuncias, ya que la ley de prevención del tabaquismo fue aprobada por la unanimidad del arco parlamentario y dispone del apoyo del 70% de la población. Es decir, se trata de una norma amparada por la sociedad.
-¿No resulta contradictorio que el Estado restrinja, por un lado, el consumo de tabaco porque es malo para la salud y, sin embargo, por otro, se valga de él como fuente de financiación vía impuestos?
-Eso es si se analiza la ley con una norma de enfrentamiento entre fumadores y no fumadores. El tabaco perjudica la salud y hay que proteger a quienes deciden no fumar. Lo que persigue esta norma es que no se fume en lugares de convivencia pública, así como en los centros de trabajo, y eso se está consiguiendo, incluso, con más éxito del esperado.
-Si el 95% de los bares se han declarado fumadores, ¿qué éxito es ese?
-La ley permite fumar en los establecimientos de menos de cien metros cuadrados. Eso sí, tienen que advertir, mediante letreros, que son club de fumadores.
-Pero si, al final, se fuma en casi todos los bares, ¿no estamos ante una batalla perdida?
-A nadie le obligan a entrar en un bar de fumadores.
-Ya, a nadie le obligan, es verdad, pero es que cafeterías de no fumadores casi no hay.
-Bueno, los habrá con el tiempo, poco a poco. Además, el espíritu de esta ley no es perseguir a los fumadores, ya que fumar no es un delito. El que quiera hacerlo, que lo haga, pero en zonas permitidas.
-Hay bares que parecen haber menguado de repente. De la noche a la mañana, la mayoría pasó a tener menos de 100 metros cuadrados. ¿Hecha la ley, hecha la trampa?
-Estamos hablando de cien metros cuadrados útiles para el servicio que están prestando. Me niego a que desde la Agencia de Consumo vayamos por ahí con un metro midiendo bares para ver si tienen más o menos de cien metros. Insisto, no es el espíritu de la ley perseguir a nadie. La ley está para cumplirla y cada uno sabrá lo que tiene que hacer.
-Mucha restricción de fumar, pero poca ayuda ofrece la Administración a quien quiera dejar el cigarrillo.
-La ley prevé el desarrollo de planes de deshabituación. Es verdad que tal vez no sean suficientes, pero los hay.
Colillas en la calle
-Con esto de ir a fumar a la calle, los accesos a los centros de trabajo se están llenando de colillas ¿Qué propone?
-Pues una vez que se acabe de fumar, que la gente tire la colilla a una papelera como se hace con cualquier otro residuo.
-¿Se podrá fumar en bodas, bautismos y comuniones?
-Ese es un aspecto anecdótico de la ley. En mi opinión personal, en los actos que son familiares uno se puede arreglar. La norma está hecha para situaciones generales.
-Otra pregunta práctica: si una persona se pone a fumar en un restaurante en zona donde está prohibido, ¿qué debe hacer el hostelero?
-Pues impedirlo y, en caso contrario, invitar a esa persona a salir del local.
-Zapatero anunció su intención de avanzar, con el tiempo, hacia una norma más dura, ¿le parece bien?
-Ahora mismo no lo veo necesario. Primero habrá que ver cómo funciona esta ley. Ya decía Montesquieu que los pueblos defienden mejor las costumbres que las leyes. No se puede ir a más represión si la gente no está de acuerdo, porque al final te va obedecer. Lo que hay que mirar es lo mucho que avanzamos. No hace tanto, en transportes públicos como trenes y aviones se podía fumar.
-Los más detractores de la ley dicen que es represiva.
-No es represiva en absoluto. Solo limita y dice dónde se puede y dónde no se puede fumar. También nos limitan a circular a 120 por hora en las carreteras y no nos dejan pasar los semáforos en rojo, ¿eso es represión?
-Los quiosqueros están que trinan y al final van a la huelga. ¿Temen más oposición, por ejemplo, entre los hosteleros?
-Los quiosqueros están en su derecho, pero la ley es clara respecto a dónde se puede vender tabaco. Antes había 240.000 puntos de venta y ahora quedarán solo 24.000, ya que así se entendió y acordó en una ley amparada por el Congreso. Con respecto a los hosteleros, creo que se llegará a buen entendimiento.