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Lunes, 23 de enero de 2006
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ASTURIAS
Asturias
Los ganaderos anuncian protestas más contundentes para exigir ayudas en caso de sequía
Los agricultores advierten de que no están dispuestos a perder compensaciones por la falta de lluvias como ocurrió el año pasado
CALOR. Un agricultor se seca el sudor mientras trabaja en el huerto. / MARIO ROJAS
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El director general del Agua, Jaime Palop, ha lanzado una advertencia: España se enfrenta a un nuevo año de sequía. Existe el riesgo, según el Ministerio de Medio Ambiente, de que la situación empeore en relación al año pasado «y que pueda, incluso, peligrar el suministro de agua a poblaciones». En el caso de que se cumpla este vaticinio, las organizaciones agrarias asturianas pasarán a la acción con medidas «más contundentes» que las que llevaron a cabo en 2005.

El año pasado, los sindicatos agrarios protestaron acaloradamente por la exclusión de Asturias de las ayudas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) destinadas a paliar los efectos de la falta de lluvias. Sus argumentos eran claros: el Principado, aunque en menor medida que otras comunidades, también había sufrido los efectos directos de la sequía. El más damnificado fue el campo, ya que muchos ganaderos asturianos se abastecen de piensos y forrajes del exterior, cuyo precio se disparó notablemente después de la sequía.

Como explicó el presidente de la Asociación de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Asturias, Ramón Artime, los valores pluviométricos de Asturias por sí mismos no son una razón suficiente para dar o denegar las ayudas. Recordó que en las comunidades autónomas más afectadas por la falta de agua, muchos productores «cobraron las ayudas y, pese a ello, siguieron subiendo muchísimo los precios, con lo que con la venta de menos cantidad sacaron más beneficio; es una tomadura de pelo en todos los sentidos», opinó.

Falta de sensibilidad

Por su parte, el secretario general de la Unión de Campesinos Asturianos (UCA), José Calvo, afirmó que su organización seguirá incidiendo en la necesidad de reparar los daños. Y notó «cierto pasotismo a la hora de reclamar las ayudas» por parte de la Administración. UCA echa en falta «que no haya una sensibilidad hacia la Cornisa Cantábrica». Y advirtió que «aunque fuimos bastante moderados el año pasado, este año tomaremos medidas más contundentes». El año pasado, las organizaciones se limitaron a celebrar reuniones con responsables políticos para reclamar las ayudas, y no obtuvieron ningún resultado favorable. En esta ocasión, advierte Calvo, si las negociaciones no dan fruto «se tomarán otras medidas sindicales más fuertes».

En el mismo sentido, y con la misma alusión a la contundencia, se pronunció el representante de la Coordinadora de Organizaciones Agrícolas y Ganaderas (COAG) de Asturias, Marino Fernández, aunque en principio se mostró comedido: «primero habrá que ser prudentes y esperar a ver cómo viene el año. Es posible que, aunque no llueva mucho, sea suficiente».

La incidencia de la sequía se hizo notar menos de lo esperado en 2005, debido especialmente a las lluvias que llegaron justo a tiempo -entre finales de setiembre y principios de octubre- para producciones señeras de la agroalimentación asturiana, como la manzana o la faba de la granja, cuyas pérdidas no fueron excesivamente importantes.

Este año, sin embargo, es posible que no haya tanta suerte, y las organizaciones agrarias están dispuestas a reivindicar el derecho de la región a recibir una compensación que, si bien no tiene por qué alcanzar a las de otras comunidades en las que la situación es muy grave, sí ha de servir para que los sectores agrícola y ganadero se mantengan y eviten caer en la precariedad.

La clave, como apuntó Ramón Artime, está en el planteamiento de las ayudas desde el MAPA. En su opinión, éste debe hacerse «desde el punto de vista global, no desde cada comunidad autónoma». Es la mejor forma de conseguir que el reparto sea lo más justo e igualitario posible.



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