Los escaparates de la confitería Camilo de Blas formaron parte del paisaje de Jovellanos durante décadas. En concreto, desde 1914 hasta 2003. Los trabajos de rehabilitación del número 7 de la calle tocarán pronto a su fin y los carbayones y las bizcotelas podrán contemplarse en su ambiente original. Las obras comenzaron hace casi un año y los propietarios recibirán en marzo su local, pero la reapertura del establecimiento tendrá que esperar hasta mayo.
«No queremos empezar el traslado hasta pasada la Semana Santa, porque es una época fuerte, y el cambio tenemos que hacerlo con calma, porque hay mucha maquinaria», explica Juan José de Blas, propietario de la pastelería. En estos momentos, posee dos tiendas en la ciudad: una está en la calle Jesús, junto al Ayuntamiento, y se abrió de forma provisional, para cubrir el hueco de la de Jovellanos mientras duraran las obras, y la otra fue inaugurada en setiembre en la avenida de Galicia.
De Blas anuncia que intentará «mantener abierta simultáneamente la tienda de Jesús cuando se haga el traslado, para ver como funciona». Los mostradores y estanterías originales del negocio permanecen en un guardamuebles, separados pieza por pieza, esperando su montaje.
«Habrá que reconstruir las baldas, porque algunas están dañadas», señala el propietario. Una vez reparadas, volverán a su casi centenaria ubicación, justo antes del verano.