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Martes, 24 de enero de 2006
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La jueza envía a la cárcel al hombre que mató a quien atropelló a su hija
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La jueza decretó ayer prisión incondicional sin fianza para Ricardo Suárez por la muerte a tiros de un conductor que había atropellado levemente a su hija de siete años en un barrio de Sevilla. En su declaración, se ha confesado único autor de los disparos y ha exculpado a su esposa, que también está en la cárcel imputada por abrir la puerta del coche de la víctima y facilitar el tiroteo.

Ricardo Suárez permaneció oculto 12 días en Portugal, aunque el pasado viernes decidió entregarse de forma voluntaria y acompañado de su abogado, al que llamó para interesarse por el estado procesal de su esposa. A su llegada a los juzgados, esposado y escoltado por seis policías, el detenido fue recibido por sus familiares, que protagonizaron diversas escenas de dolor y gritaban proclamando su inocencia. «Yo le pedí que se entregara, me llamó para decirme que disparó porque se pensó que venían a por nosotros», explicaba la madre, Matilde, entre sollozos. A ella se dirigió Ricardo al entrar, pidiéndole que le dijera «a la parienta que cuando salga venga a verme, vieja».

En su declaración de ayer que ha durado una hora, reiteró que cuando disparó al conductor, Gaspar García, de 64 años, estaba «completamente borracho y ciego» tras ingerir botella y media de whisky que le sobró de las Navidades, y que era la cantidad que consumía a diario.



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