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Martes, 24 de enero de 2006
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Asturias atrae poco a los inmigrantes
Asturias no es ajena a la intensificación de los flujos inmigratorios, pero, según el autor, el ritmo de llegada de esta población es más limitado que en otras comunidades por el escaso dinamismo de nuestro mercado laboral.
EL número de personas extranjeras residentes en Asturias no ha dejado de incrementarse en los últimos años, y prueba de ello son los datos del Padrón. Si a 1 de enero de 2001 eran 10.848 los empadronamientos en nuestra comunidad autónoma, cuatro años más tarde esa cifra se ha duplicado ampliamente, con 26.797 extranjeros empadronados a 1 de enero de 2005. Se trata de un incremento porcentual del 147% que, aunque considerable, no lo es tanto si tenemos en cuenta lo sucedido en el resto de comunidades. Así, en el conjunto del Estado la población extranjera (empadronada) se ha incrementado, en este mismo período de tiempo, en un 172%. En consecuencia, si en el año 2001 apenas un 0,79% de los extranjeros residentes en España se localizaban en Asturias, en 2005 esta proporción es aún más reducida, del 0,72%.

Teniendo en cuenta que la búsqueda de empleo es el motivo principal de la inmigración, esta situación es un síntoma claro de la falta de atractivo de nuestra comunidad autónoma para el colectivo inmigrante, debido al escaso dinamismo de nuestro mercado laboral.

La participación de la población extranjera en Asturias sigue siendo muy reducida: en los últimos cuatro años, los extranjeros han pasado de suponer apenas un 1,01% de la población residente a un 2,49%. Se trata de una proporción aún muy lejana a la que ocupa este colectivo en el conjunto del Estado, donde han pasado de representar el 3,33% de la población total al 8,46% en este mismo lapso de tiempo.

Hay que hacer notar además que en el caso concreto de nuestra comunidad autónoma, la creciente importancia cuantitativa de la población extranjera sobre el total de residentes se ha visto favorecida por la pérdida de población de nacionalidad española (14.643 personas menos en los últimos cuatro años), mientras que en España el peso del colectivo inmigrante sobre el conjunto de la población se ha incrementado a pesar del aumento de la población nacional (en 631.735 personas).

De hecho, la afluencia de inmigrantes a Asturias ha permitido únicamente evitar el descenso de la población total (ha crecido apenas un 0,12% en estos cuatro años), frente al crecimiento registrado a escala estatal (del 7,28%).

Por otra parte, según datos de la Dirección General de Inmigración y Extranjería, a 31 de diciembre de 2004 había en Asturias 16.396 personas extranjeras con tarjeta o autorización para residir en vigor. En los últimos cuatro años, esta cifra se ha incrementado un 72%, muy por debajo del crecimiento observado en el conjunto del Estado (121%). Si al finalizar el año 2000 se localizaban en nuestra comunidad autónoma el 1,06% de los extranjeros documentados, al concluir 2004 esta proporción había descendido al 0,83%, lo que indica que el acceso a la documentación ha sido más lento en el caso de Asturias.

Si ponemos en relación estas cifras con la del total de inmigrantes residentes, basándonos en los datos del Padrón, se descubre que la proporción de regularizaciones ha ido disminuyendo en los últimos ejercicios: a comienzos de 2001, el 87,75% de los inmigrantes residentes en Asturias tenía tarjeta o autorización en vigor, mientras que cuatro años más tarde este porcentaje se reduce al 61,19%.

Partiendo de una situación claramente más favorable que en el contexto estatal, donde la proporción de regularizados era del 65,35%, inferior en veintidós puntos a la asturiana, la evolución ha sido mucho más negativa en nuestra comunidad autónoma, o lo que es lo mismo, la irregularidad documental ha avanzado a un ritmo superior al promedio estatal, de forma que el porcentaje de extranjeros regularizados residentes en Asturias ya sólo supera al promedio del Estado en ocho puntos.

En conclusión, Asturias no ha sido ajena a la intensificación de los flujos inmigratorios que se observa en los últimos años en el conjunto del Estado; pero lo cierto es que el ritmo de llegada de esta población está siendo significativamente más limitado que en otras comunidades autónomas que cuentan con economías y mercados laborales más dinámicos. Esto se traduce en una menor presencia del colectivo inmigrante entre la población total residente en Asturias.

Asimismo, pese al aumento de las cifras absolutas de inmigrantes con tarjeta o autorización para residir en vigor, en términos relativos la presencia de este colectivo ha disminuido, apreciándose en la actualidad un avance de la situación de irregularidad más intenso en nuestra comunidad que en el conjunto del Estado.



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