Fernando Alonso se subía por primera vez a la primera unidad de un nuevo coche de competición. Con la lluvia como acompañante y el Circuito de Asturias -propiedad de su amigo de la infancia José Luis Echevarría y situado en La Velga, en Siero- como escenario, el piloto desvelaba el secreto mejor guardado, pero, en esta ocasión, no de la escudería Renault, sino de Genís Marcó, valorado en una cantidad próxima a los 6.000 euros. Salió a la pista, completó una decena de vueltas, en las que se llevó más de un susto, y regresó al box.