El Rey inauguró ayer una feria que definió como «enorme escaparate de la industria turística» e «imprescindible foro de encuentro y negocios» para los profesionales del sector, a los que animó a seguir trabajando para difundir internacionalmente la imagen de España como «nación moderna, plural y dinámica».
Una nación, destacó don Juan Carlos, «profundamente acogedora y hospitalaria, y poseedora de un patrimonio histórico y cultural inigualable», y que el año pasado, con 55,6 millones de visitantes extranjeros (un 6% más que en 2004), volvió a batir un récord. Esta cifra supone, además de un máximo histórico en el volumen de llegadas, el crecimiento más intenso desde 1999.
Los Reyes acudieron al Parque Ferial Juan Carlos I para inaugurar la XXVI edición la Feria Internacional de Turismo, que este año congrega en Madrid, desde hoy hasta el domingo, a más de 12.000 empresas turísticas de 170 países.
Con sus 86.000 metros cuadrados de exposición -de los 843 expositores 366 son extranjeros- Fitur, la segunda feria del sector más importante del planeta, detrás de la de Berlín, convierte a España, según el Rey, en «verdadero corazón del mundo turístico».
Fuente de concordia
En su discurso inaugural, destacó que la actividad turística es hoy un verdadero motor dinamizador de la economía de muchos países, «fuente de riqueza y factor de concordia y entendimiento entre los pueblos», además de «relevante instrumento de cooperación». También recordó los graves desastres naturales que asolaron en 2005 varias zonas del mundo, con un gran coste de pérdidas humanas y enormes daños materiales, que «nos conmovieron profundamente» y ante los que España respondió con «profundo pesar y solidaridad».
Ante estas tragedias, el sector turístico «sabrá dar, una vez más, muestra de su capacidad para crecerse ante la adversidad, y contribuir de forma decisiva -dijo- a la recuperación de muchas de las regiones devastadas, en donde la actividad turística se está revelando como importante factor de reactivación económica y social».