Uno de los dos carriles de la calzada en dirección a Asturias que desde el día 2 de enero permanecen cortados en la autopista del Huerna será abierto hoy. El motivo del corte fue el argayo que, a sólo siete kilómetros del peaje de Campomanes, arrojó a la calzada toneladas de tierra y rocas. Según fuentes de Aucalsa, ya se han llevado a cabo los trabajos necesarios que harán posible restablecer la circulación en el carril más alejado del talud.
En esta situación ya dejará de ser necesario habilitar un tramo de la autopista para la circulación en doble sentido. Desde principios de enero, y al permanecer cerrada toda la calzada en dirección a Asturias, el tráfico en ambos sentidos compartía la que se dirige a León. A partir de hoy, el tráfico que salga del Principado podrá hacerlo con normalidad, y las restricciones se reducirán a la calzada más directamente afectada por el argayo.
Para eso fue necesario retirar el caballón de tierra (una especie de muro que protege la calzada de nuevos desprendimientos) que estaba situado en el carril que hoy se abre, hacia la ladera argayada. Según las mismas fuentes de Aucalsa, no se temen más desprendimientos de importancia, por lo que se decidió adoptar esta solución.
Solución provisional
Con todo, seguirá siendo una solución provisional hasta que se realicen las obras necesarias para estabilizar el talud de modo que no se repitan los desprendimientos. Aunque en un principio los técnicos advertían de que las labores durarían meses, Aucalsa dice ahora que no será para tanto: según los cálculos de la empresa, en la primera quincena de marzo la obra podrá estar terminada y la normalidad se restablecerá en la autopista del Huerna.
La concesionaria de la única vía de alta capacidad que une Asturias con el resto de España ya tiene en sus manos los dos estudios geotécnicos que había encargado para conocer la magnitud del daño que sufrió la montaña y los mecanismos necesarios para estabilizarla. Las mismas fuentes explicaron que en un primer momento se va a instalar una serie de cunetas metálicas a diferentes alturas y se establecerán otros mecanismos de canalización de agua. Un aspecto este fundamental si se tiene en cuenta que el último responsable del argayo fue la acumulación de agua en el interior de la ladera.
A continuación, todo el talud se cubrirá con una malla y, sobre ella, una «pantalla estática intermedia». Por último, toda esa superficie casi horizontal se cubrirá con hormigón proyectado y, al final, se coserá todo con bulones, es decir, grandes listones metálicos que entran en la montaña varios metros y mantienen fuera una cabeza que fija toda la cobertura al talud.