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Viernes, 27 de enero de 2006
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AVILÉS
AVILÉS
Un museo del siglo XXI para contar el XX
El equipamiento presentará de forma interactiva la vida y obra de los personajes que han sido premiados
DISEÑO. Museo de Arte Contemporáneo de Río de Janeiro, creado por Oscar Niemeyer. / LVA
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Todavía está caminando», decía ayer una de las asistentes del estudio de arquitectura de Oscar Niemeyer desde Río de Janeiro. «Está ya diseñado, convertido en maqueta y con los planos aguardando miradas en los despachos de la Fundación Príncipe de Asturias», se asegura a este lado del Atlántico. Sea como fuere, con los bocetos aquí y el trabajo ejecutándose allí, al Museo de los Premios Príncipe le queda mucho tiempo por delante para que el primer visitante pueda acceder a sus salas a orillas de la ría de Avilés. Eso sí, se sabe ya, tras consultar a los mejores expertos del mundo -algo que llevan haciendo los responsables de la institución asturiana desde hace meses-, cuál será el planteamiento museístico. Se pretende contar, haciendo uso de los elementos del siglo XXI, la historia del XX. Los avatares, la lucha por el progreso y la pericia de los grandes hombres y mujeres que llevan en sus laureles los galardones asturianos permitirán acercar al visitante a todos los campos del saber. Algo que se hará de una forma interactiva, «transmitiendo al que observa una nueva experiencia».

Serán los esfuerzos científicos, literarios, humanísticos, políticos y económicos de las grandes personalidades del mundo, más que sus recuerdos materiales, los sillares del edificio de Niemeyer. No faltarán, sin embargo, objetos personales, fotografías, cartas, documentos sonoros y visuales, así como pinturas y esculturas. La primera será la que Joan Miró donó a la Fundación para convertirse en la estatuilla que durante 25 años ha trasladado el hijo de los Reyes a cada uno de los premiados en el teatro Campoamor. Todos deberán estar regidos por un concepto máximo: «El museo vivo». Es decir, totalmente alejado del concepto decimonónico de equipamientos dedicados a mostrar colecciones permanentes.

El Museo de los Premios Príncipe de Asturias seguirá las directrices de los lugares que están marcando la pauta internacional. Tales como los museos de las ciencias o aquellos temáticos, como el de la Industria de Chicago, que es, en estos momentos, uno de los espacios más visitados del mundo.

Cabe señalar que tras esa experiencia de conocimiento están nombres tan importantes y atractivos como el de Arafat, Octavio Paz, Liz Taylor, Rostropovich, Günter Grass, Woody Allen o el mismísimo Nelson Mandela, a cuyos archivos personales tendrá acceso el gran centro cultural que desea Avilés.

Escenografías

A la figura de este líder sudafricano se dedican algunas propuestas de expertos en museística, que pasan por ofrecer, por ejemplo, el relato de su voz sobre los años vividos en la cárcel a consecuencia del 'apartheid', dando a conocer al visitante, asimismo, aquel fenómeno de racismo gubernamental.

La aventura espacial salta también a los ensayos de quienes piensan el museo por dentro, que podría albergar en su honor una réplica de la Estación Internacional, que también figura en el palmarés de los premios. Ésta podría completar una travesía por los avances del siglo, desde el descubrimiento de los mecanismos de la sintesis del ADN a la actual omnipresencia de internet.

No podía quedar fuera de las proposiciones primeras la autora de Harry Potter, J. K Rowling, a la que se podría rendir homenaje volcando en Asturias las paredes del café de Edimburgo donde escribió la primera historia del mago.

Estas y otras escenografías, que seguirían la línea marcada por las máximas de atractivo e intereses lúdico-didácticos, serían sólo una parte. Entre sus paredes se combinarían los objetos personales que se han ido acumulando en la Fundación Príncipe de Asturias, entre los que figura un pequeño borrador del primer discurso de don Felipe de Borbón.

Partiendo de esa base se pretende crear un magnífico entramado que tiene como misión «dar a conocer el verdadero espíritu de los Premios Príncipe de Asturias» y, a partir de ahí atraer a públicos de todas partes, incluso de fuera de España. Y en ese reto es parte esencial la propuesta arquitectónica. El continente del museo que se somete a la voluntad del creador brasileño, avalada por los principales premios. Oscar Niemeyer tiene en su haber el Prietzker, el galardón más importante del mundo en su disciplina, además, del Príncipe de Asturias de las Artes, logrado en 1989. Pero no sólo eso, el arquitecto es un experto en construcciones museísticas. El centro de arte contemporáneo de Río de Janeiro, sin ir más lejos, es un diseño suyo.



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