Una buena parte de los 5.700 abonados de gas de Mieres, Ujo, Figaredo y Turón se volvieron a levantar ayer sin este servicio después de que el miércoles una rotura en el colector general que abastece al concejo obligara a HC Energía a cortar el suministro poco antes de las tres de la tarde. Las brigadas de la empresa comenzaron a recuperar los enganches pasada la medianoche después de sustituir la conducción general afectada y recuperar la normalidad.
Sin embargo, las comprobaciones in situ de los técnicos del gas sorprendieron a muchos vecinos en la cama. La primera revisión entre los clientes afectados concluyó a las cinco de la madrugada. Tres horas más tarde empezaría la segunda comprobación entre los hogares abonados al servicio. Los más afortunados estuvieron sin suministro una media de 14 horas. Los menos superaron las 17.
El incidente, que ocurrió en las obras que se están realizando en el barrio de La Peña y que obligó a desalojar a más de 200 personas de sus casas, supuso la pérdida de casi la mitad del consumo de gas habitual de un día en el concejo mierense que, según los datos facilitado por HC Energía, es de 420 megavatios hora.
Miedo a los contadores
Muchos mierenses prefirieron esperar a que vinieran los técnicos a abrirles la llave de paso de sus viviendas «por si se disparaba el contador». Tampoco faltaron reuniones extraordinarias de algunas juntas vecinales del concejo que tendrán que hacer frente a las reparaciones de sus contadores que no soportaron la presión.
Los enganches más prioritarios, según la empresa, fueron los de «grandes clientes» como el polígono de Curvet Rioglass, el primero en recuperar el suministro. En la segunda revisión, se centraron en el servicio de colegios, bibliotecas y otros edificios públicos. Hasta el momento, no se han podido cuantificar las pérdidas provocadas por el eventual descenso en la producción y la interrupción del servicio de gas. La avería fue ayer un tema recurrente en los locales hosteleros del concejo donde tampoco se pasó por alto los «menús fríos» y a «golpe de freidora» que tuvieron que improvisar el miércoles para pasar el bache.