Los cuarenta trabajadores de Metalúrgica del Nalón (Menasa) presentes en la asamblea celebrada ayer con los representantes de las tres federaciones sindicales -UGT, CC OO y USO- respaldaron el plan de viabilidad. Plantilla y sindicatos analizaron por espacio de dos horas el resumen presentado por los sindicatos para refrendarlo en una votación posterior en la sólo uno de los trabajadores rechazó la propuesta.
En estos momentos, el futuro de Menasa pasa por una cesión de los cerca de 500 acreedores, con los que se deberá negociar para intentar aplazar los pagos. Los acreedores deben comprometerse a «no cargar sobre la empresa» poder cobrar en el futuro. La amortización de la deuda a largo plazo se abordará a partir de 2009.
Como aportación inicial, los inversores están dispuestos a poner sobre la mesa 3.600.000 euros para que la sociedad reinicie su actividad. El plan de viabilidad recoge en 12 apartados los distintos aspectos de la empresa, como un plan bianual durante el que los salarios estarían congelados, un plan de subcontrataciones donde se engloba la limpieza, la informática y marketing. También se detalla un plan de producción anual de 2.400 toneladas (200 anuales) y un plan de plantilla. Sobre este último aspecto, Bernabé Alonso, representante de UGT manifestó que «al igual que para nosotros, la mayor preocupación de los inversores son los trabajadores y se han comprometido a explicarles uno por uno el plan de viabilidad y su visión de futuro».
Algunas dudas
Pero el plan de viabilidad también ha generado dudas, como las planteadas desde CC OO. «Estamos pensando en una aplicación ágil del mismo y que se comience a funcionar en breve», expresó el secretario de acción sindical Gil Manuel da Costa Sa.
La visión más optimista fue la presentada desde USO, cuyo representante, Ángel Fernández, alabó la lucha de los trabajadores y las mediaciones desde la Consejería de Industria, y apuntó que existe la posibilidad de que antes de dos años el plan de pérdidas este concluido: «Entonces se debería descongelar el salario de los trabajadores».
Los siete trabajadores encerrados han decidido no abandonar su protesta hasta que el plan esté firmado definitivamente, según expresó su portavoz. Jorge Álvarez, que aglutinó las dudas sus compañeros manifestando que «tenemos que refrendarlo porque es lo único que tenemos, pero aún está por firmar. Todo ha sido muy apresurado y nos hubiese gustado meditarlo».