Francisco Sosa Wagner es uno de los 'padres' del Estatuto de Autonomía del Principado. Este 'asturleonés' nacido en Marruecos y catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de León critica el sistema descentralizador impulsado por el Gobierno de reformar los estatutos «uno a uno» y asegura que «no tiene parangón posible con las estructuras federales». Sobre la futura reforma del texto asturiano, considera que el Principado debe optar al mismo techo competencial catalán «al día siguiente de que las Cortes aprueben el 'Estatut'».
-¿Cree que las reformas estatutarias son un camino sin retorno?
-El sistema seguido por el Gobierno de reformar los estatutos uno a uno no tiene parangón posible con las estructuras federales. Cuando se habla de que España va hacia un Estado federal se olvida de que este tipo de modelo jamás admitiría la reforma de sus fórmulas legales sobre la base de la modificación de los estatutos. En un Estado federal se hacen de manera conjunta por el todo y las partes. Es el caso de Alemania donde el fin último es la reforma de la Constitución. España debería fijarse en este ejemplo para desarrollar su cambio legislativo.
-¿Cuál es el principal peligro que ve a la descentralización?
-Lo que no se puede permitir es que cada comunidad le pegue un mordisco al Estado y éste se quede con los restos. Es un despropósito absoluto sostenido sobre un procedimiento falseado desde el principio.
-Entonces, ¿Veremos una España de varias velocidades?
-Eso lo dirá el tiempo. No conozco los términos del acuerdo sobre la financiación, pero creo que podría tener unas consecuencias enormes. Se ha abierto un proceso que puede conducir a sitios muy diversos que yo no me atrevo a aventurar. Aunque tengo claro que propiciará el debilitamiento del Estado, lo cual considero que es un error histórico.
-¿Supone un paso atrás?
-En Europa nadie cuestiona la pervivencia del Estado. Seguir ahondando en nuestras diferencias en vez de ahondar en lo que nos une es un error inmenso.
-¿Qué parte de responsabilidad tiene Rodríguez Zapatero?
-Le tengo mucho afecto, somos amigos y, además, fue mi alumno. Sin embargo, que su Gobierno respalde este tipo de iniciativas es algo disparatado.
-¿Ha pagado demasiado caro los peajes políticos?
-Así lo creo. Está claro que en la vida política hay que ceder, por eso muchos no nos dedicamos a la política. Pero hay cuestiones básicas que ponen en duda la supervivencia del Estado y el Gobierno de la nación no puede admitirlo. Mi ideología es socialista y no puedo creer que un partido socialdemócrata se haya apuntado a esto.
-¿Piensa que el Ejecutivo se ha conformado con salvar los recovecos constitucionales?
-Puede ser. Entiendo que haya flexibilidad en una negociación, pero no admito que toquen las cosas de comer.
-¿Cómo debe afrontar Asturias la reforma de su Estatuto?
-Las pautas deben marcarse respecto a lo que suceda en otros lugares. Ahora bien, el Estatuto catalán que salga de las Cortes Generales, Asturias debe reclamar al día siguiente. No hay ninguna razón si este proceso continúa. Asturias debe poner en su texto exactamente lo mismo.
-¿Cree que Asturias puede compararse con Cataluña, por ejemplo, en sus valores identitarios?
-Esos valores se rellenan con lo que sea. Cuando se está hablando de las competencias, hablamos de cosas muy prosaicas. Si usted gestiona el aeropuerto de Barcelona, yo gestiono el de Asturias. El Principado debe pedir los mismos niveles competenciales.
-¿También en la lengua?
-No. Ahí no estoy de acuerdo. Suscribo la pervivencia del artículo cuatro del actual Estatuto. Declarar la cooficialidad sería una auténtica barbaridad que gravitaría sobre la educación de los niños
-¿Qué le parece que Asturias pueda ser nacionalidad?
-Es una denominación que está incluida en la Constitución y que no plantea mayores problemas. Este tipo de calificación no tiene ningún efecto jurídico ni competencial. Mucho peor sería abordar la polémica sobre nación que, a mi juicio, es aburrida y reaccionaria. Si se evita ese tipo de polémicas, mejor. Además, creo que poner nación en un texto no es algo inocente.