No nació en Cudillero, aunque reside en este concejo desde hace 54 años, ni se bautizó en la Fuenti'l Cañu, aunque sí fue 'purificado' por el Cantábrico cuando de joven pescaba merluzas del pincho. Pero pese a ello, Juan Carragal es pixueto como el que más. Ama a su concejo de adopción, del que fue alcalde tras la muerte de Franco, y ayer engrosó su vitrina de títulos cudillerenses con un premio más: la insignia de oro de la asociación cultural Amigos de Oro, esa especie de título de 'pixueto honoris causa' que este colectivo entrega desde hace ocho años.