La legislación canónica, por la que también se rige el Archivo Secreto Vaticano, estipula un silencio de 50 años para los documentos referentes a personas, explica Hevia. Añade que en los archivos capitulares «no se da el caso de información reservada, sólo existe la reserva natural que impone la privacidad respecto a la fama de una persona».
La buena fama fue muy importante en San Salvador. 48 tomos conservan las pruebas de Limpieza de Sangre de los canónigos. «Para pertenecer al Cabildo, se exigía demostrar que al menos en las tres generaciones anteriores no hubiera ascendientes judíos, moriscos o personas 'infamadas'», relata el archivero.