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Touriño asegura que no convertirá «el idioma en un problema» entre Galicia y Asturias
El presidente de la Xunta insistió en que «cooperará» con el Principado y no habrá conflictos por el uso del gallego Quintana admite que «los ayuntamientos asturianos quieren ser asturianos, y yo me alegro por ello», aunque «a quien quiera ser gallego lo recibiré con los brazos abiertos»
COMPARECENCIA. Emilio Pérez Touriño escucha con atención la intervención de Vicente Álvarez Areces. / XOAN CRESPO-ELPROGRESO
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El presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, afirmó ayer que desde su comunidad «no vamos a convertir el idioma en un problema» en sus relaciones con el Principado de Asturias. En su comparecencia ante los medios informativos junto a su homólogo asturiano, Vicente Álvarez Areces, con motivo del inicio de la séptima cumbre astur-galaica, en Santiago de Compostela, el jefe del Ejecutivo gallego trasladó una imagen de cooperación total entre los dos gobiernos autonómicos y aseguró que no habrá conflictos entre ambos por los temas que en los últimos tiempos han suscitado polémica entre las dos regiones. Entre ellos, hizo esa alusión especial al de la lengua, ya que en el Occidente asturiano se teme una colonización lingüística por parte de la comunidad vecina.

Incluso el Bloque Nacionalista Galego, socio de gobierno del PSdeG-PSOE, propuso la enseñanza del gallego en centros de enseñanza asturianos. Touriño zanjó la cuestión diciendo que «el idioma ha sido siempre un elemento positivo dentro de Galicia y lo será en nuestra relación con otras comunidades». En realidad, el presidente de la Xunta respondía a una pregunta sobre otra propuesta del BNG, la de incluir en su Estatuto la posibilidad de que municipios asturianos se incorporen a Galicia, pero este asunto ni lo citó. Sólo dijo que «desde Galicia queremos cooperar y vamos a cooperar. Y esta cumbre es la mejor muestra».

En la misma línea que Touriño, Areces aseguró que «en modo alguno estamos preocupados por algunos planteamientos que legítimamente puedan hacerse desde alguna fuerza política», y añadió que «nuestros pueblos están hermanados desde hace siglos y lo seguirán estando».

Matización relativa

Quien sí se refirió a la propuesta anexionista del Bloque fue el presidente de esta formación. Anxo Quintana introducía, en declaraciones realizadas poco antes del comienzo de las reuniones de las nueve mesas de trabajo en que se distribuye la cumbre, una relativa matización a su polémico planteamiento: «Todos los ayuntamientos asturianos están muy contentos de ser asturianos, y yo me alegro mucho de ello. Que lo sean por muchos años. Ahora bien, a quienes quieran ser gallegos los recibiremos con los brazos abiertos».

El también vicepresidente de la Xunta quiso incidir en el «respeto institucional» y las buenas relaciones existentes entre los dos gobiernos autonómicos y, sin renunciar en ningún momento a su propuesta anexionista, hizo hincapié en el carácter voluntario de la misma. Es más, explicó que se recibirá en Galicia a quien quiera ser gallego «sin anexionar nada». «Nunca hubo tal cosa», remarcó.

Quintana quiso volver por la inversa el argumento de la polémica iniciativa del BNG y se preguntó «¿qué pensaría cualquier ciudadano si la propuesta fuera decir que gallegos somos los que somos y ni uno más, como si hubiera que pedir un certificado de pureza racial?». Y él mismo respondió: «Si lo hiciera, sería calificado de racista y excluyente». Por eso, continuó, lo que pretende su partido es «dejar la puerta abierta para que forme parte de esta comunidad quien libremente quiera hacerlo». Lo explicó con una cita del escritor Manolo Rivas: «Lo bueno de ser gallego es que cualquiera puede serlo». Y añadió que vería normal que otras regiones incluyeran propuestas similares en sus estatutos.

Los contenidos estatutarios, en todo caso, no forman parte de la agenda de la cumbre iniciada ayer, como bien se encargó de recalcar el vicepresidente gallego, quien explicó que su comunidad y el Principado «tienen objetivos e intereses diferentes» en lo relativo tanto a los estatutos como a la financiación y, por tanto, tambíén «tienen tiempos diferentes» en la negociación de ambos aspectos. Quintana no quiso entrar en el caso asturiano para no «inmiscuirme en debates internos del Principado». Recordó, en este sentido, que «en estas cumbres sólo se habla de lo que los dos gobiernos quieren hablar y sólo se acuerda lo que los dos gobiernos quieran acordar».



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