Ya se conocían sus formas y ahora se conoce su decorado final. Poco más se puede decir de un monoplaza que rueda de cara al público desde hace tres semanas y del que ya se saben algunos de los secretos de su nuevo motor desde poco después. Por eso, más que por el estreno de la nueva joya de Renault, denominada R26, y que por cierto ofrece un aspecto desafiante que debe meter miedo a los rivales, todas las miradas se centraron ayer en Fernando Alonso y en la cúpula de la marca del óvalo, encabezada por el patrón de la escudería, Flavio Briatore, a los que se vio, por primera vez, juntos en un acto público -el asturiano y el italiano se reunieron la pasada semana en Montmeló para romper su vinculación, pero en privado-, desde el anuncio del fichaje del piloto por la escudería McLaren para el año 2007.