Aunque la biodanza fue inventada en 1966 por el reputado antropólogo y psicólogo chileno Ronaldo Toro, esta disciplina espiritual tardó bastantes años en llegar a España. Hoy en día, hay escuelas oficiales en Madrid, Barcelona y Bilbao. Covadonga Piñera acerca ahora la biodanza a Gijón a través de una serie de cursos intensivos. «En la biodanza es importante que nos miremos a los ojos los unos a los otros», explica Covadonga.
-¿Qué es la biodanza?
-A la biodanza también se le llama la danza de la vida. Es un trabajo de danza en grupo orientado a desarrollar las relaciones con uno mismo y con los demás. Trabaja la integración personal con los sentimientos y la emotividad.
-¿Cómo se desarrolla una clase de esta disciplina?
-A través de unos ejercicios con música muy divertidos, la monitora nos plantea una situación o vivencia y mediante juegos y pasos nos enseña a soltarnos, a dejar atrás la rigidez y expresarnos con el cuerpo y con los movimientos.
-¿Hace falta saber bailar para apuntarse a los cursos intensivos?
-Mucha gente piensa que son necesarios conocimientos previos de danza, pero no es así. La biodanza trabaja con la capacidad de expresión que todos tenemos.
-¿Qué beneficios tiene esta técnica?
-Muchos. Físicamente tiene beneficios como la reducción del estrés, mejora la armonía y da mucha vitalidad y alegría. A nivel emocional también aporta importantes beneficios porque te ayuda a integrar la parte de las emociones, es un sistema de crecimiento personal.
-¿Está indicado para personas de cualquier condición?
-Sí, la biodanza es una disciplina adecuada para cualquier persona y de cualquier edad.
-¿Qué es lo que más suele gustar a los alumnos de las clases de biodanza?
-Además del hecho de que ven cómo se pueden llegar a conectar con sus propias emociones, a todos les suele gustar y sorprender la relación entre el grupo que fomenta esta disciplina. En la biodanza es importante que nos miremos a los ojos los unos a los otros y eso crea relaciones muy especiales.