Si hace treinta años eran las mujeres, desde bien jovencitas, las que soportaban el grueso de las cargas domésticas, hoy los roles comienzan a no estar tan claros. La mayoría de los jóvenes estudiantes de Secundaria, tanto chicos como chicas, aseguran que como mínimo hacen su cama los fines de semana. Algo impensable hace unas décadas. Ayudan a la hora de poner la mesa, de vez en cuando la recogen, habitualmente son los responsables de depositar la basura en el contenedor, pero, sólo en ocasiones, calientan su propia comida.