Pasados los festejos, las preguntas y las reflexiones sobre todo afectan al futuro. Estaba cantado que iba a ser así, pero faltaba la confirmación oficial. Anteayer, en Mónaco, los protagonistas dieron un paso al frente necesario. Todos -unos más, unos menos- se ajustaron al protocolo: Fernando Alonso, Flavio Briatore, Patrick Faure -que confirmó que abandonará a final de año la presidencia de Renault Sport- e, incluso, Carlos Ghosn -el presidente de la marca del óvalo no estuvo presente en el Forum Grimaldi y reiteró así su escasa devoción por el mundo del motor-, si bien la distancia que, al día de hoy, les separa se reflejaba en sus rostros, pero siempre lejos de los focos. No hay que olvidar que la relación entre el piloto y el equipo nunca ha sido idílica. Hubo respeto, pero nunca amor incondicional, como el que, por ejemplo, se profesan Schumacher y Ferrari. Y mucho menos ahora.