La policía de proximidad dejará de patrullar hoy las calles del centro y zonas comerciales de Avilés después de seis años, según aseguraron fuentes policiales. Los seis agentes que cumplían este servicio pasarán a formar parte de la Brigada de Seguridad Ciudadana y de la Policía Judicial.
El comisario jefe del Cuerpo Nacional de Policía en Avilés, Adolfo Baraja, declaró a este diario que, en cualquier caso, la atención al ciudadano se sigue brindando con eficacia, «porque la forma de trabajo no ha variado». El mando policial recordó que el lunes pasado, jornada de mercado en la plaza de abastos, se detuvo a seis personas, explicando que en la atención al ciudadano también participan agentes vestidos de paisano.
Desde que el PP aprobó el plan 'Policía 2000' hace cinco años, los policías de proximidad comenzaron a patrullar por las calles céntricas en equipos formados por un agente en una moto apoyado por un coche patrulla en el que viajaba un compañero.
La nueva organización, diseñada por la Jefatura Superior de Policía de Asturias, se pone en marcha con agentes de uniforme de patrulla por los barrios y otros de paisano dedicados a la investigación. Éstos últimos dependen de la Policía Judicial y trabajan con el nombre de Grupos de Delincuencia Urbana. Están formados por agentes, encargados de prestar apoyo a los compañeros de Seguridad Ciudadana que trabajan en contacto con los ciudadanos.
Desde hoy ya no será habitual ver a un agente en moto recorriendo las calles con el apoyo de otro compañero en un coche patrulla, que a partir de ahora irá ocupado por una pareja de uniformados.
A causa de los cambios, el Módulo Integral de Proximidad (MPI), formado en un principio por un equipo de 10 agentes y que quedó luego reducido a cuatro, se ha convertido en dos grupos, divididos por especialidades. Cada uno investigará a fondo aquellos asuntos sobre los que tengan competencias. El primer grupo se ocupará de los delitos contra el patrimonio no violentos e intervendrá en hurtos. Por ejemplo, cuando un sujeto se lleva algo de un supermercado. También se encargará de los daños a la propiedad, una acción que engloba pintadas en paredes, coches rayados y deterioro de edificios históricos.
El otro grupo, denominado de delitos contra el patrimonio violentos y contra las personas, se ocupará de los tirones (violencia con intimidación), amenazas, coacciones, desobediencia y resistencia a los agentes. Entre sus atribuciones también figuran las 'xirlas' (en jerga policial, robos con arma blanca, como una navaja) y lesiones, siempre y cuando no sean con armas blancas o de fuego.