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Viernes, 3 de febrero de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
Un equipo arqueológico halla una mina prehistórica de cobre en el Aramo
El complejo descubierto es único en la península ibérica y cuenta con más de 4.000 años de antigüedad Permitirá reconstruir el proceso minero de entonces
DESCUBRIMIENTO. De izquierda a derecha, Ángel Maseda y Manuel Suárez, cerca de la entrada a la mina. / E. C.
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El Aramo desvelaba hace unos días uno de sus mayores secretos, un sector minero desconocido e intacto que cuenta con más de 4.000 años de antigüedad, y lo hacía bajo la campaña arqueológica llevada a cabo por un equipo dirigido por el profesor de la Universidad de Oviedo, Miguel Ángel de Blas, y el ingeniero de Minas Manuel Suárez Fernández; en colaboración con una empresa especializada en topografía minera, Sadim.

«Nos encontramos ante un complejo minero relacionado con la primera metalurgia en el norte de la península ibérica y que tiene que ver con la satisfacción de la necesidad del consumo de metal por sociedades que vivieron hace ya unos 4.000 años», explica el profesor.

No es el único lugar donde se explotaban metales en la época, pero a diferencia de otras zonas donde sólo quedan zanjas y trincheras «difíciles de datar», este nuevo yacimiento de cobre presenta galerías completas que penetran debajo de la tierra, pozos y salas de vaciado de mineral.

Los descubrimientos no acaban aquí. Resulta un lugar irresistible para cualquier arqueólogo pues «hay múltiples indicios para investigar»: paredes, restos de los filones con las huellas de trabajo de los prehistóricos, señales de la circulación de los mineros por las minas, agarres de seguridad para los pies, técnicas utilizadas en cada caso para extraer el mineral e, incluso, la estructura de la mina, que «es una obra hecha por ellos, producto de excavar, vacíar y fortificar las galerías para evitar los derrumbamientos por medio de pilares y bóvedas labrados en roca», comenta De Blas quien presenta el hallazgo como «el único que hay de este tipo en la península ibérica, y uno de los más interesantes a escala europea, pues los que hay se pueden contar con los dedos de una mano».

Reconstrucción

De lo que ahora se trata es de investigar lo descubierto para reconstruir el proceso minero de hace 4.000 años. Aún es pronto para conocer los resultados, pero De Blas confía en poder obtener información sobre el rendimiento productivo del hombre prehistórico, o lo que es lo mismo, «cuánta cantidad de mineral podían poner en el mercado», la relación entre el hombre y las minas, la posible exportación fuera de la región y fuera de la península. Todo ello fechado, «desde lo que sería la Edad del Cobre hasta la Edad del Bronce. 1.000 años en los que esas minas serían frecuentemente visitadas».

Los restos humanos encontrados en la mina servirán también para conocer las patologías de los mineros: lesiones, elementos traumáticos, indicios de enfermedad... Al igual que los instrumentos de trabajo, hechos con piedra y con astas de animales, «que permiten establecer relaciones entre minería y ganadería, y relaciones de compatibilidad entre actividad minera y caza». Todo ello para llegar a la conclusión de que «lo que se ha hecho desde entonces, es perfeccionar la actividad».



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