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Viernes, 3 de febrero de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
Feito, pasión por la pintura
Van Dyck une sus dos salas para mostrar uno de los universos plásticos más influyentes del siglo XX
Hace muy poco el Reina Sofía le dedicaba sus principales paredes. Hoy Luis Feito (Madrid, 1929), uno de los pintores más influyentes del siglo XX, con juventud suficiente, pese a sus 75 años, para gobernar el XXI prepara viaje a Asturias. Llegará el próximo día 11 para inaugurar la primera exposición antológica que se organiza en este norte y rompiendo su paseo habitual por los grandes museos del mundo, Feito mostrará sus últimas pasiones pictóricas, sus últimas búsquedas, en una galería privada. Van Dyck será su escenario.

Sus dos salas, la veterana de la calle de Menéndez Valdés y la más joven de Casimiro Velasco, donde ya aguardan las grandes telas y los impresionantes papeles, se visten totalmente con la obra de este artista de depurada paleta e inmenso vigor. Se cubren, pues, de rojos, con todas las connotaciones de energía, fuego y sangre que circulan por sus gamas, con la frescura, el talento y el oficio que acumulan sus trazos. Defenderá el presente de Feito en Gijón más de una treintena de piezas. Sus trabajos creados entre 1999 y 2005.

Algunas de las obras de esta extraordinaria antológica integraron la selección del Reina Sofía, como recuerda orgullosa la galerista Aurora Vigil-Escalera, convencida de que pocas exposiciones pueden superar en atractivos y trascendencia a esta que pobló durante años sus mejores sueños y ahora se hace realidad.

«Creo que estamos demostrando que, a veces, pueden más el tesón y la valentía de una sala privada, que todos los recursos públicos», añade Aurora, solapando una cierta dejadez en el trabajo de las autoridades culturales, por haber permitido que uno de los grandes pintores españoles no haya tenido la presencia que merece en esta tierra a la que además está doblemente vinculado. Su apellido vaqueiro dice mucho de esa relación, que, además, él se encarga de alimentar. Su condición de cofundador del grupo El Paso le une también a Asturias, por medio de otro gran pintor , el gijonés Antonio Suárez. Feito ha estado presente en las paredes asturianas no en una ni en dos ocasiones, sino en múltiples muestras. Cada vez que se reunían los grandes maestros del siglo, cada vez que las grandes colecciones de arte contemporáneo recalaban en Asturias, allí estaba su trabajo. Pero su protagonismo siempre ha sido compartido.

Esta será por tanto la primera gran exhibición individual del artista madrileño, cuya trayectoria le llevó de uso casi exclusivo de negros, blancos y ocres al descubrimiento del rojo, que le trae a Van Dyck. Con él halla la plenitud, el estallido de la pintura, el gesto de la geometrías, un sutil homenaje a la cultura del Sol naciente y, finalmente, la depuración. Todo un universo que está ya en Gijón y ante el que Aurora Vigil-Escalera se entusiasma describiendo desde el mínimo detalle a la máxima evidencia. «Su fuerza es inconmensurable, tanto como el trabajo que hay en cada cuadro», dice la galerista, añadiendo que «Feito no deja nada al azar, cada milímetro de la tela está pensado milimétricamente».



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