Tras realizar videoclips, videos industriales, publicidad, cortometrajes ('Nadie', 'Hombres sin mujeres' y 'El día blanco') y un documental ('El juego de Cuba'), Manuel Martín Cuenca (Almería, 1964) dirigió 'La flaqueza del bolchevique' (2003) y se puso a preparar su segundo largometraje, 'Malas temporadas' que, en septiembre, será una de las cuatro películas que competirán en la sección oficial de la 53 edición del festival de cine de San Sebastián.
Desde el martes, se encuentra en Mieres como jurado en el VI festival de cortos que ayer proyectó, fuera de la sección oficial, uno de sus trabajos más mimados por la crítica: 'El juego de Cuba'.
-Prorrevolucionario y anticastrista
-Sí, lo somos los dos: el documental y yo. Quería hablar sobre las contradicciones que me producía a mi ese país y me di cuenta de que el béisbol y las historias humanas que ocurrían alrededor de ese deporte se convertían en una especie de metáfora de mi visión sobre Cuba. Ha sido la película más internacional que he hecho y la que ha ganado más premios.
-Ahora, le toca juzgar a usted.
-Sí, es un marrón, pero también una gran responsabilidad. Es una manera de apoyar el cine y a los directores noveles. Está en juego la ilusión de mucha gente. Además, en 2000 le dieron en este festival un premio a uno de mis cortos. ¿Cómo no iba a venir!
-Los festivales de cine son siempre una nueva oportunidad para que los directores reclamen protección para la pequeña industria
-Me parece bien que reclamen. La cultura no es la única industria que vive de las subvenciones. Me molesta esa sensación errónea que a veces se transmite a través de algunos medios de comunicación cuando todas las industrias están protegidas de alguna manera. El mercado libre es una falacia.
Premios subjetivos
-¿Qué nota le pondría al público que está acudiendo al festival?
-Un ocho. Me parece interesante e interesado. Que en un pueblo como Mieres cien personas acudan a ver un corto es un éxito. A veces, en Madrid a actividades semejantes no acuden ni 40.
-¿Y al jurado?
-Uhmmm... Diría que es muy interesante también. Somos un jurado de tres generaciones y cada uno aporta su visión del cine. A mí personalmente me está gustando mucho lo que estoy viendo, también los cortos asturianos. Pero no los distingo bien, porque trató de ver las cintas de manera global. Los premios siempre serán subjetivos.