elcomerciodigital.com
Viernes, 3 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD Y CULTURA
PLANETA CINE
La nueva China
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

DESDE hace siglos, los chinos en general han echado mano de insultos para dirigirse cariñosamente a sus parejas. Esta chocante dialéctica amorosa hunde sus raíces en el tradicional método chino de contraer matrimonio. La mayoría veía por primera vez a su cónyuge el mismo día de la boda. Con el tiempo, los esposos iban tolerándose y, con mucha fortuna, terminaban por amarse de veras.

Sin esa suerte, sólo quedaba aguantarse: el divorcio era tan utópico como el matrimonio por amor. Tan irremediables situaciones provocaron infinidad de parejas mal avenidas cuyo único desahogo consistía en ponerse a caldo verbalmente. En esa China donde estaba mal visto enamorarse en libertad, pues pactar los matrimonios por interés era la norma, transcurren las acciones (todas ellas con sustrato feminista) de las mejores películas de Zhang Ziyi, hoy estrella internacional de moda, en boca de todos estas últimas semanas a causa del estreno de las 'Memorias de una geisha' (Rob Marshall, 2005) que protagoniza.

En 'El camino a casa' (Zhang Yimou, 1999), la debutante Ziyi se reveló con 18 años dando vida a Zhao Di, una bella campesina de las montañas del norte que, enamorada del nuevo maestro del pueblo, no vacila en ser la primera mujer del lugar en atreverse a expresar libremente su amor. Tras esta película, Oso de Plata en el Festival de Berlín del 2000, Zhang Ziyi se vio catapultada al estrellato mundial gracias a 'Tigre y Dragón' (2000), del taiwanés Ang Lee, también estos días en boga por su 'Brokeback Mountain: En terreno vedado' (2005).

Allí la joven intérprete asiática incorporaba a la impetuosa princesa manchú Xiao Long, para la que sus padres tienen adjudicado un marido antes de que ella haya podido saborear siquiera la vida. Reacia a aceptar una tediosa existencia encadenada a un matrimonio de conveniencia, Xiao Long prefiere saltarse las bienpensantes convenciones sociales transformándose en una espadachín sedienta de aventuras y conocimiento. Ya en este su segundo largometraje Zhang Ziyi demostró ser mucho más que una guapa mujer de apariencia frágil y estilizadas maneras (seis años estudiando ballet dejan poso).

Las posteriores, y asimismo brillantes, 'Hero' (Zhang Yimou, 2002), 'La casa de las dagas voladoras' (Z. Yimou, 2004) y '2046' (Wong Kar-wai, 2004) certifican cómo esta tenaz artista ha ido forjando, en constante progresión, ese notable talento dramático suyo, por medio del cual sabe dotar siempre de matizada complejidad a sus distintos personajes (mujeres fieles a sus emociones), sin renunciar por ello a la naturalidad.

Con una filmografía (aún) menuda, pero intensa, como ella misma, Zhang Ziyi no sólo comparte con Gong Li y Maggie Cheung el status de mejor actriz de Asia: en consonancia con sus interpretaciones de carismáticas mujeres que bregan con las restricciones impuestas por la secular tradición patriarcal, Ziyi también ha sabido convertirse (según demuestran sus 'spots' para Coca- Cola, Pantène o Legend Computers) en la más moderna imagen femenina de esa nueva China que llega con las próximas Olimpiadas de Pekín 2008.



Vocento