El cobre es un mineral muy repartido entre los pliegues de la naturaleza. Pero es más extraño hallarlo en grandes cantidades acumuladas. Puede que ese sea el motivo por el que 'batirse el cobre' sea expresión que alude a trabajar mucho. O que no tener ni un cobre se corresponda con el americanismo que da cuenta de un estado de ruina.
Sea como fuere, a ver quién nos mira ahora por encima del hombro y la lampistería en el capítulo de los derechos históricos, con un yacimiento minero de más de 4.000 años de antigúedad, lo que nos sitúa en una época que hubo de preceder a la Edad del Bronce, pues el compuesto broncíneo fue en sus orígenes una aleación de cobre y estaño. Del rojo eléctrico cuprífero, al amarillo compuesto.
La minería siempre ha propendido al rojo, aunque las explotaciones fueran de negro carbón. Lo que pasa es que este descubrimiento nos remonta incluso más atrás de las ricas galerías auríferas romanas, que se han vuelto a explotar por las tierras de Narcea. Así que también es anterior a la reciente épica de la hulla proletaria.
Me pregunto yo si en la capital del Principado caerán en la tentación de reclamar más fondos mineros debido al hallazgo.
No haya confusiones, que no es cobre todo lo que reluce.