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Sábado, 4 de febrero de 2006
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Barajas será el cuarto aeropuerto de Europa al desbancar a Amsterdam con la nueva terminal
El edificio soportará un tránsito de 70 millones de pasajeros y aglutinará el 60% del tráfico del aeropuerto
La nueva terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas se inaugura hoy de forma oficial, un día antes de poner a prueba sus instalaciones con la llegada de los primeros pasajeros. Tras casi una década en obras, varias primeras piedras e infinidad de enfrentamientos -que aún continúan- con los municipios «atrapados» en su huella sonora, la faraónica ampliación de Barajas echa a andar trece años después de convertirse en proyecto. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, -junto a todos los ministros de Fomento de la democracia- encabezará la comitiva que inaugurará las instalaciones, preparadas para multiplicar la capacidad operativa del aeródromo madrileño. El objetivo, pasar de las 78 operaciones actuales cada hora a un total de 120 y aumentar el número de viajeros de modo que sean 70 millones de personas las que transiten por Barajas. La ampliación, considerada la mayor obra civil de Europa, convertirá a Barajas en cuarto aeropuerto europeo, desbancando a Amsterdam, y hará de Madrid la puerta de entrada por aire al viejo continente.

Las instalaciones

De cristal y bambú

Cuarenta y dos hectómetros cúbicos de terreno se han removido al norte de Barajas para acometer la mayor ampliación de su historia. Dos nuevas pistas, un edificio terminal desdoblado en dos, una lanzadera subterránea que conectará ambos espacios y un entramado de aparcamientos y accesos dan forma al nuevo Barajas, en el que se han invertido más de 6.000 millones de euros.

La terminal 4 se encuentra situada a más de dos kilómetros de las pistas y gestionará vuelos nacionales e internacionales de una treintena de compañías aéreas. El interior se ha concebido como una inmensa sala de espera, un espacio diáfano en el que los clásicos muros de hormigón se han sustituido por «cortinas» de cristal, que permiten contemplar desde cualquier punto el exterior del aeródromo. En el techo, miles de láminas de bambú esconden el armazón del recinto, y decenas de lucernarios permiten que la luz natural se filtre. El edificio satélite es una réplica exacta de este espacio pero de menores dimensiones. Para llegar a él hay que viajar bajo tierra en un tren automático que circula permanentemente. El trayecto dura unos cuatro minutos.

Los vuelos

¿Terminal o satélite?

Todos los viajeros que deban despegar desde la T-4 -situada a cuatro kilómetros al norte de Barajas- deberán acudir primero al edificio principal, el más amplio, para sacar la tarjeta de embarque y proceder a la facturación del equipaje. Después, el embarque se realizará en el mismo edificio o bien en el anexo dependiendo del destino del viaje. Así, de la terminal grande partirán los vuelos nacionales y con destino a la Unión Europea, mientras que del edificio satélite lo harán el resto de viajes internacionales.

El equipaje

Un viaje bajo tierra

Mientras los viajeros que tienen que embarcar en el edificio satélite llegan hasta allí en un tren similar al Metro, su equipaje también viaja bajo tierra. El sistema automatizado de tratamiento de equipajes que se ha instalado en el nuevo Barajas dispone de bandejas de alta velocidad, que permiten deslizar cada maleta a diez metros por segundo. El objetivo, aumentar la capacidad. De hecho, si actualmente las tres terminales antiguas -T-1, T-2 y T-3- tratan cerca de 50.000 maletas al día, los nuevos sistemas de la T-4 tendrán capacidad por sí solos para facturar más de 16.000 bultos, no al día, sino a la hora.

La compañía Iberia, principal inquilina de la nueva terminal, ocupará los mostradores centrales del edificio principal. Además, ha instalado 48 máquinas de «auto check-in» y ha reforzado los puntos de información al pasajero previstos para evitar despistes. El puente aéreo tendrá un área exclusiva a la que se accederá directamente desde la entrada principal.

Oferta comercial

Un balneario en pleno Barajas

Un gran balneario urbano encabezará la oferta comercial que podrán disfrutar los pasajeros de la terminal 4. En el nuevo edificio habrá un poco de todo. Desde entidades bancarias a cadenas de ropa, centros de belleza, grandes firmas, jugueterías, oficinas de cambio de moneda, restaurantes y establecimientos de comida rápida, algunos de ellos instalados por primera vez en un aeropuerto español.



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