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Jueves, 9 de febrero de 2006
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FÚTBOL
 Actualizado: 1.22 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
RIVALIDAD. Un lance del partido de la primera vuelta entre Hispano y Navarro, que finalizó con empate a un gol. / TANIA
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Los partidos de rivalidad, todos, tienen siempre ese punto de más en la motivación y en la implicación de los equipos, y de sus aficiones. Nunca faltan argumentos para asistir con pasión, desde fuera o desde dentro, a las confrontaciones deportivas vecinales. Si se añade trascendencia clasificatoria a la consecuencia del partido, nos encontramos ante un derbi como el que se vivirá el sábado en el campo de Tabiella.
 
El Real Madrid quedó destrozado en la Copa en sólo 90 minutos. En la competición en la que tenían puestas más esperanzas los blancos se pueden ya despedir del título sin jugar la vuelta en el Bernabéu el martes. El Zaragoza dio un repaso al Madrid y propinó una goleada histórica a un equipo que hizo aguas en defensa, no carburó ni ayudó en el centro del campo y acabó humillado por el rival ante el que esperaba vengarse de la final perdida en 2004.
El delantero langreano David Villa y el central David Navarro no participaron en el entrenamiento de ayer del Valencia, en el que la principal novedad fue la vuelta al grupo del centrocampista brasileño Edu tras seis meses de baja por una grave lesión de rodilla.
La selección asturiana consiguió un resultado ventajoso al empatar en terreno de Baleares. Con el valor añadido de los tantos en campo contrario, al equipo que entrena César Suárez Fernández le bastaría un empate sin goles en el encuentro de vuelta para lograr la clasificación.
 

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