Medio año para montar y calibrar el que será el primer acelerador de radioterapia oncológica de Gijón. Este es el tiempo mínimo estimado por el gerente del Hospital de Jove para poder poner en marcha esta delicada máquina de megavoltaje, que se espera comience a recibir los primeros enfermos de cáncer a partir de setiembre. José Luis San Miguel acompañó y guió ayer a los miembros de la comisión ciudadana por la radioterapia en una visita por la futura unidad oncológica, aún en obras. Al encuentro, asistieron el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) de Gijón, Amador García, la también miembro de la agrupación vecinal, Tina Alonso y la concejala de Servicios Sociales en el Ayuntamiento de Gijón, María Antonia Fernández Felgueroso.
Fue en este marco que el gerente de Jove explicó y advirtió de que el proceso de montaje y calibración de un acelerador «es algo muy complejo». De ahí, que se requiera de, al menos, seis meses para que la puesta en marcha llegue a buen puerto. La instalación del equipo, que desde hace una semana se encuentra en el hospital, se iniciará en marzo. En el proceso participará un radiofísico del Hospital Central, y técnicos de la compañía a la que se compró el acelerador.
Blindaje extremo
Debido a sus peculiaridades y a las medidas de protección radiológica, las salas donde estarán los aceleradores (más conocidas por búnkeres) han sido construidas con una infraestructura de envergadura. Los dos locales disponen de muros de hormigón baritado, un material de mayor densidad, con un espesor de entre 1,40 y 1,60 metros. Se trata de medidas de seguridad de riguroso cumplimiento, con las que se pretende evitar la filtración de los rayos al exterior. Todo el proceso de construcción de la unidad de radioterapia de Jove, y especialmente los dos búnkeres, deberá ser certificado por el Consejo de Seguridad Nuclear. Sin su autorización, los aceleradores de Jove no podrán echar a andar. De ahí, que todo el proceso se esté llevando a cabo «por el libro».
Los vecinos se mostraron ayer «satisfechos y emocionados» tras visitar la que será la primera unidad de radioterapia que funcione fuera del Hospital Central. «Impresiona ver cómo se hace realidad un proyecto por el que tanto se luchó desde el movimiento vecinal», indicó el presidente de la FAV, Amador García. Su compañera de filas, Tina Alonso, echó la vista atrás y recordó cuando «hace dos años empezamos a tocar a las puertas de la Consejería de Salud».